Rincón del Bonete cumplió 75 jóvenes años

Proyectada su construcción desde los albores del siglo pasado, la represa de Rincón del Bonete cumplió el sábado 26 de diciembre sus primeros 75 años. Una larga y rica historia de energía al servicio del país.

“En aquella solitaria vuelta del río Negro, a 9 kilómetros en línea recta con Paso de los Toros, a donde se llegaba por un camino de tierra con un arroyo sin puente, solo había algunos ranchos de terrón y paja humildemente agrupados a prudente distancia de las barrancas arenosas y el monte criollo, habitados por pescadores y desocupados peones de estancia.
Tanto en la margen derecha como en la otra orilla en el departamento de Durazno, se veían en las cuchillas altos pastizales desiertos, donde hasta el viento se cansaba en sus correrías de tanto no hallar nada. Eran tierras del silencio.

(…) Desde hacía algunos años, unos hombres en bote y con extraños aparatos solían aparecer por aquella vuelta. (…) La búsqueda de datos se prolongó años, querían conocer tanto de aquel gigantesco ser vivo porque, decían, algún día quedaría atrapado, atado de pies y manos al servicio de todo el país”.

Así, con su reconocida prosa, el periodista y escritor Franklin Morales descubrió hace algunos años el rastro embrionario de la represa de Rincón del Bonete, la primera gran obra de generación de energía eléctrica de fuente renovable que conoció nuestro país. En este diciembre de 2020, “Bonete” acaba de cumplir 75 años.

Una inauguración en dos tiempos

El sábado 26 de diciembre se cumplieron tres cuartos de siglo de la inauguración oficial, celebrada un día martes de aquel 1945 en el que aún se escuchaba el resonar de la segunda guerra mundial.

En el trabajo “Albores de nuestra hidrogeneración”, realizado por Morales para UTE, el autor describe así aquel día: “La represa fue inaugurada oficialmente el 26 de diciembre de 1945, de una manera que reflejaba no habían cesado los disensos que se agitaran a su alrededor. Fue un día hábil, martes, y acompañaron en el convoy oficial al Presidente de la República Dr. Juan José de Amézaga -quien no hizo uso de la palabra en la ceremonia- los ministros de Obras Públicas, Tomás Berreta y Salud Pública, Dr. Francisco Forteza y los intendentes de Tacuarembó y Durazno”.

La represa, cuya piedra fundamental fue colocada el 18 de mayo de 1937 y denominada “Dr. Gabriel Terra” en reconocimiento al mandatario que inició su construcción, demandó 350.000 metros cúbicos de hormigón armado, 77.000 toneladas de cemento y 60.000 toneladas de hierro. Fueron expropiadas 114.000 hectáreas de tierras para la construcción de un lago artificial de 150 kilómetros de largo que sirviera como embalse.

Cinco días antes de su inauguración oficial la represa ya había tenido su bautismo de fuego. Luego de un ensayo realizado el 19 de diciembre con la presencia como invitado especial del Ing. Víctor Sudriers y de quien era el director general de la Rione, Ing. Luis Giorgi, en la madrugada del jueves 21, exactamente a la 1.07, la turbina II y la primera línea de trasmisión debieron entrar en servicio por una falla en la Central Batlle que amenazó colapsar el sistema.

Principales hitos de una rica historia

La represa fue concebida por el ingeniero uruguayo Víctor Sudriers, quien a partir de 1904 inició los trabajos de medición y relevamiento que desembocarían en el inicio de su construcción más de 30 años después.

En 1933, el ingeniero alemán Adolfo Ludín realizó el proyecto de la obra.

El 15 de febrero de 1934, la ley 9.257 encomendó a UTE la construcción y explotación de la represa, la cual se encargó a un consorcio alemán integrado por las empresas J.M. Voith de Heidenheim, Siemens Schuckert Werke de Berlín, AEG de Berlín, Compañía General de Obras Públicas de Buenos Aires y Siemens Bauunion de Buenos Aires, bajo la supervisión de la Rione, organismo estatal creado al efecto.

El 18 de mayo de 1937 se puso la simbólica piedra fundamental en la ciudad de Paso de los Toros, cuya población siempre ha estado estrechamente vinculada a la central, tanto en su construcción como en su operación.

El 1° de setiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y, tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania el 25 de enero de 1942 -lo que incluía el cese de todo vínculo comercial- el 7 de mayo el gobierno uruguayo declaró nulo el contrato y la Rione fue autorizada a negociar con otros contratistas. Así se encomendó la continuación de la obra a las compañías norteamericanas General Electric y Westinghouse.

El 21 de diciembre de 1945 entró en servicio por primera vez, en virtud de necesidades operativas derivadas de una falla en la Central Batlle, la turbina II de la central.
Cinco días después, el 26 de diciembre, la obra fue inaugurada oficialmente por el presidente Dr. Juan José de Amézaga.

Las restantes turbinas se pusieron en funcionamiento en las siguientes fechas: el 5 de enero de 1947 la número I, el 25 de octubre de 1948 la III y el 24 de diciembre del mismo año la número IV.

En 1959, las inundaciones que asolaron nuestro país y tuvieron especial repercusión en la cuenca del río Negro provocaron la inundación de la sala de máquinas de la central, lo que motivó la realización de trabajos de recuperación que demandaron un año.

Entre 1994 y 1997 se desarrolló un ambicioso plan de renovación de la central con el objetivo de extender su vida útil, que ya llegaba a los 50 años. El 13 de setiembre de 2019, el Parlamento Nacional aprobó la ley 19.795 por la cual la represa dejó de llamarse Gabriel Terra y pasó a denominarse de la forma como popularmente siempre se la conoció: Rincón del Bonete.

Actualmente, el aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro, con sus centrales Bonete, Baygorria y Constitución, aporta un máximo de 593 MW de energía renovable al país.

“Bonete” fue durante décadas, hasta la construcción de la represa binacional de Salto Grande, la principal fuente renovable de energía eléctrica en el país, y sigue aportando hoy su irrenunciable contribución al desarrollo nacional.

Generaciones enteras de hombres y mujeres pusieron su esfuerzo, su inteligencia, su talento y su compromiso en la concepción, la operación y el mantenimiento de aquel gigante de cemento y hierro que domesticó al río.

Al llegar la decana de las represas a sus jóvenes 75 años de vida, vaya para todos ellos el recuerdo y el reconocimiento.

(Comunicación Corporativa y Responsabilidad Social – UTE)

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