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Cuesta abajo en la rodada: Se cae el mundo del trabajo

Más de 1.650.000 de los 3.300 millones de trabajadores del mundo corren el riesgo de perder sus medios de vida durante este segundo trimestre debido a la pandemia viral, advirtió el miércoles 29 de abril la Organización Internacional del Trabajo OIT.

Además, tres cuartas partes de los trabajadores informales, es decir 1.600 millones de personas, se enfrentan al “peligro inmediato de que sus medios de subsistencia se vean destruidos”, alerta el organismo, agregando que casi todos trabajan en unidades de menos de 10 asalariados.

En el primer mes de la crisis, los ingresos de los trabajadores informales cayeron 60% en todo el mundo. La caída fue del 81% en África y América, del 21,6% en la zona Asia-Pacífico y del 70% en Europa y Asia Central.

 

Se cae el mundo del trabajo

En el primer trimestre las horas de trabajo en todo el mundo disminuyeron 4,5% (lo que equivale a unos 130 millones de empleos a tiempo completo, sobre la base de una duración semanal de 48 horas) en comparación con el cuarto trimestre de 2019, según las estimaciones de la OIT

Para el segundo trimestre, la situación se agrava más  debido a la prolongación y ampliación de las medidas de confinamiento. La OIT estima que el total de horas de trabajo en el mundo debería ser 10,5% inferior al del trimestre anterior a la crisis.

Esa caída equivale a 305 millones de puestos de trabajo a tiempo completo, lo que representa un claro deterioro con respecto a la estimación anterior de 195 millones, publicada a mediados de abril.

Aunque la situación empeoró en todas las regiones, las estimaciones indican que América (-12,4%), Europa (-11,8 %) y Asia central (también -11,8%) experimentarán las mayores pérdidas de horas de trabajo en este segundo trimestre.

 

EEUU no crece más

Según los datos oficiales del Departamento de Comercio de Estados Unidos (EEUU), se terminó el periodo de crecimiento más largo de la historia de ese país, luego de 128 meses continuos. La economía cayó un 4,8% en el primer trimestre respecto al mismo período del año pasado, según las cifras del 29 de abril pasado.

La caída es más profunda de lo que se preveía, pero es poco con respecto a lo esperado para el trimestre de abril a junio, para el cual se pronostica entre el 30%, el 40% y hasta el 60% en cifras anualizadas.

Es la crisis más grande desde la Gran Depresión de 1929. Desde que estalló la pandemia de la Covid-19, más de 26 millones de estadounidenses solicitaron las ayudas por desempleo, una cifra que no se alcanzaba desde que empezaron los registros en los años 40 y que equivale a uno de cada seis trabajadores por cuenta ajena.

En mayo había 40 millones de desocupados, una tasa de 14,7% y sigue en aumento, según expertos. En 1933, el peor punto de la depresión, llegó al 25%.

Sin embargo, los economistas de Goldman Sachs dijeron que esperaban que el desempleo alcanzara su peor momento en junio, con un 25%, pero ahora creen que el máximo podría haber ocurrido el mes pasado, cuando la tasa de desempleo alcanzó alrededor del 22%, según sus cálculos, a diferencia de los datos oficiales.

El empleo debería mejorar con bastante rapidez en la segunda mitad del año, dijeron, porque la mayoría de los despidos han sido temporales en lugar de permanentes.

La recuperación tras la crisis de 1929 fue lenta y desigual. Llevó 10 años recuperar el nivel de ingresos previos al crack.

El precio del barril de petróleo West Texas, la referencia en el país, cayó de tal manera a fines de abril que el vendedor llegó a pagar por deshacerse de él.

El informe señala que EEUU puede terminar el año con un déficit fiscal de 24%, algo que no sucedía desde 1943, en tanto China tendría un déficit de 15,2% y Japón, de 14,2% del PIB debido a paquetes de estímulo que, a medida que los países salen de sus cuarentenas, se reflejan en mayor actividad. En EEUU, dice el reporte, empieza a aumentar el consumo y en China ya se registran mejoras en el sector servicios, construcción, infraestructura, vuelos domésticos y ocupación hotelera.

Un informe publicado el domingo 31 de mayo por el banco de inversión Morgan Stanley predice una recuperación de la economía global en forma de V, luego de haber tocado piso en el mes de abril.

La fuerza del rebote, dice el artículo, haría que la economía global recuperara el nivel de actividad prepandemia en 4 trimestres, comparado con los 6 que le tomó recuperarse de la recesión 2008/09.

Hasta el economista Nouriel Roubini, el llamado Doctor Catástrofe, admitió ya la posibilidad de un “rebote en V” en EEUU, aunque dijo que será de corto plazo y de ningún modo compensará lo que se ha perdido en la brutal recesión a raíz de la pandemia de coronavirus.

Roubini admitió que habrá «rebote en V» a corto plazo, pero de calidad y alcance limitados.

Los nuevos trabajos que se creen, dice Roubini, serán de calidad y remuneración inferior a los que se destruyeron, con lo que el repunte del consumo tendría vuelo corto. “Nos llevó diez años, de 2009 a 2019, crear 22 millones de empleos -dijo Roubini en una reciente entrevista- y hemos perdido 30 millones en dos meses».

EEUU acaba de superar la cifra de 1,83 millones de contagiados, casi una tercera parte de todos los confirmados en el mundo, y más de 106.000 fallecidos (aunque con 330 millones de habitantes, el ratio de mortalidad por esta pandemia es muy inferior a la de países como España).

 

La gran mentira de la Reserva Federal

La Reserva Federal y los principales bancos centrales del mundo siguen emitiendo moneda en forma  exorbitante para poder enfrentar la crisis económica que no solo puede atribuirse a la Covid-19.

¿Podrá una crisis financiera controlarse con esta oferta monetaria? ¿Las tasas en cero podrán frenar la recesión económica? ¿Existen riesgos de entrar a una crisis crediticia?

El mercado americano se encuentra deslumbrado por la actividad realizada por la Reserva Federal ante la pandemia, el estímulo hacia una política monetaria expansiva disminuyendo las tasas a cero e inyectando billones de dólares a la economía a través de distintos mecanismos. La euforia de los mercados y la confianza que existe en la Bolsa estadounidense, que está próxima a alcanzar nuevos máximos históricos con la reapertura de la economía, parece ser la primera mentira hacia sus víctimas, según varios analistas.

A esto se agrega el rescate económico del gobierno junto a la política fiscal expansiva que ha roto esquemas en la historia de EEUU, emitiendo una oferta monetaria de 3 billones de dólares, declarando 50 áreas de desastre de los estados, otorgando préstamos directamente a las pequeñas y medianas empresas. Estos préstamos son considerados de alto riesgo por la Universidad de California, Davis, la cual confirma que el 60% del total es en forma de subvenciones, fondos que en definitiva no serán recuperados. Sin embargo, el mercado no descuenta eso, sino que lo toma como una buena noticia que sigue alimentando las perspectivas alcistas.

La disminución de las tasas de interés no puede garantizar una recuperación del mercado de valores,  incluso situarlas en cero puede generar pánico y depresión en los mercados, escenario que ya ocurrió  en las crisis de 2001 y 2008, en las que, con disminución de la tasa a cero, las bolsas perdieron más del 50% de su valor.

Las opciones de compra de los especuladores respecto al mercado estadounidense llegó a niveles récord otra vez en los últimos 13 años, tal como había alcanzado en octubre de 2007 antes de la crisis subprime que impactó negativamente en el Dow Jones, perdiendo 54% de valor.

Un colapso deflacionario se caracteriza en parte por una disminución persistente, sostenida, profunda y general del deseo y la capacidad de las personas para prestar y pedir prestado. Una depresión se caracteriza en parte por una disminución persistente, sostenida, profunda y general de la producción. Dado que una disminución en el crédito reduce las nuevas inversiones en la actividad económica, la depresión apoya la deflación. Este es el peligro que advierten varios analistas que observan altas probabilidades de una corrección en los mercados superior al 40%, ya que la situación se encuentra próxima a una deflación en la que el efectivo será la única respuesta para mantenerse a salvo, las deudas de consumo, corporativas y gubernamentales son simplemente demasiado altas para ser sostenidas.

En general, la producción industrial, que incluye fábricas, servicios públicos y minas, se desplomó 5,4%; las caídas fueron mayores desde 1946 según The New York Times.

Los altos precios de los bonos indican que el mercado crediticio está exceptuando las presiones deflacionarias y el débil desempeño económico. El hecho de que los bonos no hayan devuelto ni siquiera un poco de ganancias durante el último mes a medida que las acciones se dispararon es muy preocupante. Cuando los mercados crediticios y de renta variable no están de acuerdo, el mercado crediticio suele ser correcto. Y en este momento, los bonos están actuando extremadamente bajistas.

El camino a una deflación en la que la profundidad y la prolongación de la recesión traerá consigo una depresión financiera parece diseñarse, en la cual veremos una de las peores crisis que ha atravesado EEUU a lo largo de su historia.

Trump, junto con líderes en Europa, Japón y Gran Bretaña, está haciendo más que su parte justa de los préstamos. En la primera mitad de 2019, la deuda global superó un récord de $ 250 billones, y sigue creciendo, según el Instituto de Finanzas Internacionales. Si bien este tsunami de deuda comenzó antes de la presidencia de Trump, su guerra comercial superó las cosas.

La oferta monetaria de EEUU ha crecido aproximadamente un 23% en los últimos 65 días, lo que supone una tasa anualizada cercana al 90%.

Este incremento de la oferta monetaria ha sido uno de los factores que ha favorecido la subida del precio del oro y, por lo tanto, de la cotización de las mineras.

La teoría cuantitativa del dinero propone que la masa monetaria en circulación, multiplicada por la velocidad, será igual a la renta nacional del país en términos nominales, y que un aumento en la velocidad de circulación ocasionará a mediano plazo un incremento de la inflación.

La velocidad de circulación del dinero es la frecuencia con la que el dinero disponible en una economía se gasta en bienes y servicios durante un determinado período de tiempo.

La velocidad de circulación del dinero se refiere a cuán rápido una unidad monetaria cambia de manos en una economía. Se puede calcular como el número de veces que una unidad monetaria pasa de unas manos a otras en el proceso de compra y venta de bienes y servicios.

¿Qué es lo que sucede en EEUU actualmente? Según los datos de la Reserva Federal, la emisión tiene un crecimiento exorbitante desde los años 80, mientras que la velocidad de circulación del dinero cae en picada, lo cual apunta a la deflación.

 

3 comentarios en «Cuesta abajo en la rodada: Se cae el mundo del trabajo»

  1. Avatar paulina Gugu de Gaga | el 5 junio, 2020 a las 5:16 pm |

    … y nosotros saturados de: proxenetas de menores que son empresaurios y profesionales ‘con título’…
    … (… a vos… que te encantaba jorobar con ‘los: «diplomas» ‘ y/o los: «títulos»… a vos… turro bananero… aa vvos…),
    (hoy te diviso algo ‘alicaído’ en los comentarios tan ilustres y ecuménicos que te mandabas… papi…)
    (… ven rosadico-verdoso-letrado… ven… acurrúcame…)
    (¿te sigo nombrando lo que nos ocurre…?… mami…)…

  2. Principio…de males!!! Y vendran..mas, de manos de este Gobierno y Gestion y Recetas, Neoliberales!

  3. No se puede esperar otra cosa. El trabajo es privado. Las grandes producciones de alimentos y bienes, más la distribución de los mismos está en manos privadas desde hace mucho tiempo. La idea es hacer un mundo privado, es decir minimizar al máximo el dinero que se mueve en el sector público, con la consecuente pérdida de calidad de vida de los que trabajan.
    Mientras no nos avivemos que el asunto es simplemente público/privado, no va a salir la humanidad de esta estafa legalizada que es el capitalismo. La torta para todos, no para los colados.

Comentarios cerrados.

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Por Pablo da Rocha.

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