Sólo en el estado de Florida durante los últimos dos años, se han producido cuatro tiroteos que han dejado 75 personas muertas; el más grave de estos fue en 2016, cuando un hombre mató a 49 personas en un bar gay; 17 más murieron en Parkland en un tiroteo en un liceo, seis más habían muerto en el aeropuerto de Fort Lauderdale y hace unos días tres más, incluyendo al tirador, murieron en Jacksonville. Desde sus inicios como nación, Estados Unidos ha contemplado como parte de los inalienables derechos de sus individuos, el de comprar y portar armas de fuego. De tal manera que la Constitución prohibe a los estados emitir una reglamentación que limite este derecho. La segunda enmienda es una de las normativas que más apoyo tiene dentro de la población, con un 75% de favorabilidad; sin embargo hechos como el de hace unos días en Jacksonville y otros más emblemáticos como el de Columbine High, han generado el debate en la sociedad de que las armas son necesarias precisamente porque hay armas disponibles; es decir, si la venta y porte de armas se limitara y el número de personas armadas disminuyera, ejerciendo regulaciones de tipo social, los ataques con armas disminuirían, lo que haría que la cantidad de personas que se perciben vulnerables también decaería, diluyendo el consumo de armas en la sociedad. Por ahora la segunda enmienda sigue vigente y la sociedad estadounidense está temiendo el próximo tiroteo.
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