La Cámara de Senadores aprobó este martes, por mayoría (14 en 23) una nueva interpelación al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, por la situación de la seguridad pública. La propuesta fue impulsada por el senador Pedro Bordaberry y respaldada por los restantes legisladores de la oposición en la cámara alta. “Estamos en la situación más grave de inseguridad desde que se llevan estadísticas. […] Hay un fracaso en las políticas de seguridad”, afirmó Bordaberry, al fundamentar su pedido. El legislador apuntó al aumento de los homicidios y de los delitos y la presunta falta de respuesta del MI para atender esta situación. Además, planteó interrogantes sobre la contratación de un presunto ex guerrillero de las FARC para desempeñar tareas en el Instituto Nacional de Rehabilitación. La propuesta de interpelación fue respaldada por los senadores Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga, quienes cuestionaron la política de seguridad del gobierno y la permanencia de Bonomi en el cargo. “Sin hacer tremendismo ni agitación, (…) el gobierno y la fuerza política tienen que hacerse cargo, deben escuchar a la gente y me parece que el gobierno no lo hace”, fustigó Larrañaga. En este contexto, el ministro Bonomi recibió la noticia de la interpelación durante la ceremonia de designación en su cargo de los nuevos jefes de Policía de Rivera, Cerro Largo y Durazno. En esa instancia, Bonomi afirmó que se tratará de la novena interpelación de su gestión, que los temas que se plantearán allí ya fueron contestados en Comisión y que es un recurso político de la oposición. “Parece que en Uruguay los temas se solucionan con la renuncia del ministro”, ironizó Bonomi. Dijo que la tasa de homicidios (homicidios cada 100.000 habitantes) subió dos puntos y que en otros países subió diez o quince puntos, pero eso no implicó la destitución de ministros. “¿Cuántas veces renunciaron los ministros que tienen la responsabilidad de cuidar las escuelas y centros de estudio, que entran asesinos individuales y matan de a diez o quince estudiantes?”, se preguntó. “Lo que pasa es que es un recurso político. La renuncia del ministro no lo arregla eso, pero se trata de acumular políticamente”, afirmó. Bonomi recordó que el primer pedido de renuncia le llegó a solo tres meses de asumir en el cargo y que “hay todo un proceso que se está llevando adelante (en el Ministerio del Interior) que no se lo ve. Lo que se ve es que aumenta la violencia y parece que el aumento de la violencia es responsabilidad del ministro y no un problema de una sociedad que se torna cada vez más violenta”, expresó Bonomi. El ministro afirmó que “se perdió totalmente el respeto a la vida propia y ajena, […] incluso dentro de la propia familia, el ministro no lo puede solucionar”. “El ministro lo tiene que enfrentar, ese aumento de la violencia, con todas las posibilidades que tiene y es lo que intentamos hacer y pensamos que lo vamos a seguir haciendo», concluyó Bonomi.
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