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Sociedad Nacho Suárez | Policía | Campeón del Siglo

Un año de impunidad

Caso Nacho Suárez: un violento procedimiento policial que terminó en homicidio

A un año de la muerte de Juan Ignacio Suárez Gularte a manos de la Policía, el crimen sigue impune a pesar de que existen pruebas contundentes del homicidio.

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Caras y Caretas Diario

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El 13 de mayo se cumple un año de la muerte de Nacho Suárez en el perímetro del estadio Campeón del Siglo, en un violento y cruel procedimiento de la Policía que no fue investigado debidamente por el fiscal, a pesar de que existen pruebas y testimonios contundentes que evidencian el homicidio.

Durante estos doce meses, Caras y Caretas reunió material audiovisual y testimonios de testigos directos que dan cuenta del violento y desproporcionado procedimiento policial. Evidencias que están a disposición de la investigación y sustentan el siguiente relato de lo sucedido.

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Nacho Suárez.

Nacho Suárez.

Ese sábado al mediodía, Nacho se encontró con sus amigos en Euskalerría 71, complejo de edificios donde el joven de 21 años trabajaba en tareas de mantenimiento, y juntos fueron al Campeón del Siglo a ver a Peñarol, club del que Nacho era hincha y socio.

Con su entrada en mano, se dirigió al estadio con la imprudente idea de querer entrar un par de petacas de whisky, pero estas fueron detectadas por los guardias de seguridad de la puerta E, que le anularon el ticket y le prohibieron el ingreso a la tribuna Cataldi. A los pocos minutos, Nacho, al ver a dos hinchas colarse por arriba de un portón perimetral, intenta hacer lo mismo y corre hacia el tejido para treparse.

Nacho ya se había subido al portón y logrado pasar su pierna derecha, pero cuando intentaba pasar su pierna izquierda (con cierto cuidado) sobre los filosos pinchos de 20 cm del portón –para poder ingresar al interior de la tribuna–, aparece el primer policía de la Guardia Republicana (que llega a caballo junto a otro) y lo toma a Nacho del tobillo izquierdo, cinchando con fuerza hacia abajo, provocando que Nacho caiga sentado sobre las púas del portón, incrustándose una de ellas a la altura de la pelvis.

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Con Nacho gravemente herido e indefenso, el primer policía le dio cuatro palazos en el rostro, para luego golpearlo con el puño y someterlo con una llave “mata león”, girándolo sobre el eje del pincho insertado, mientras un segundo policía tironeaba de las piernas del joven que, en apenas un minuto, ya se encontraba inconsciente sobre el portón.

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Luego llegaron otros policías, pero demoraron más de dos minutos en desenganchar a Nacho de las púas del portón. Lo bajaron desvanecido y pálido, según varios testigos. La ambulancia demoró casi una hora en llegar al sanatorio Caamepa de Pando, donde intentaron reanimarlo pero ya estaba sin vida, y constatan su deceso a las 16:30 por "muerte violenta".

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La autopsia determinó que la causa de su muerte fue un “shock hipovolémico producto de una herida punzante en escroto y abdomen”, que en el trayecto también “lesionó la arteria y vena ilíaca externa izquierda”, lo que provocó un “hemoperitoneo (sangre en el abdomen) de gran cuantía, shock hipovolémico y en consecuencia su fallecimiento”, detalló la doctora Ramírez en el informe forense presentado el 14 de mayo por el Instituto Técnico Forense de la Morgue Judicial de Pando.

Ramírez también detalló varias lesiones contusas en diversas partes del cuerpo, entre ellas las que evidencian los golpes propinados por los policías en el procedimiento:

“En la cabeza, una herida contusa de aproximadamente 1 cm en región parietal izquierda, poco profunda y escoriaciones lineales, costrosas de aprox. 1-2 cm en región frontal izquierda y parietal izquierda; escoriaciones, lineales, apergaminadas, de aprox. 1 cm en región lateral anterior izquierda de cuello y región externa de brazo izquierdo; y otra de similares características de aprox. 8 cm en región posterior del cuello”.

Declaraciones contradictorias y sospechosamente omisas del momento crucial

Las declaraciones en el departamento de investigaciones de la Zona III de la Policía, del principal policía involucrado y los dos guardias de seguridad que presenciaron todo el hecho a pocos metros, omiten sistemáticamente lo ocurrido durante el primer minuto, en el que Nacho es brutalmente golpeado, asfixiado y tironeado entre los dos policías que lo alcanzan justo cuando estaba por sortear el portón perimetral y poder pasar al playón interior de la tribuna donde lo esperaban dos guardias privados.

El primer policía en intervenir, de iniciales J.S., al pedido de que narre pormenorizadamente los hechos, relata que ve un joven trepando la reja del portón y le da la voz de alto, a la cual “hace caso omiso”, declaró el uniformado. Luego dice que lo ve subir el portón y, al acercarse, éste “queda enganchado” en la reja. Al acercarse otra vez, el joven le “manifiesta que se había enganchado de los pinchos de la reja”.

A continuación, indica que le prestó asistencia, “intentando sostenerlo” hasta que llega el compañero C.M. a “ayudar”, y luego se acercan más policías y logran bajar a Nacho.

Sin embargo, R.B., guardia de seguridad de la empresa Fagrem, encargado de la tribuna Cataldi, que había visto a Nacho ser retirado de la puerta E, manifestó que luego lo vio escalando el portón y ve cuando “se le acerca un policía de la Guardia Republicana del grupo Hipo (caballería) e intenta impedirlo, sujetando al muchacho”. Menciona que el joven “igual logra cruzar una de sus piernas para el otro lado de la reja y cuando quiere cruzar la otra, no lo logra, dado que el policía lo sujetaba”, precisó el guardia privado.

Estas contradicciones, sumadas a que estos relatos (y el de otro guardia de seguridad) omiten sospechosamente el minuto crucial de los hechos en el que Nacho, luego de ser sujetado e incrustado, es golpeado y sometido hasta su asfixia por un policía, no son para nada concluyentes para sostener la hipótesis de accidente que se pretendió.

En diálogo con Caras y Caretas, el abogado Rodrigo Rey, que junto a otros profesionales del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) tomaron la defensa técnica del caso hace dos meses, notó en las declaraciones de los funcionarios de seguridad “una técnica de respuesta cerrada contra cualquier hipótesis que siembre una duda sobre la responsabilidad policial”.

Además, señaló que “hay una brecha grande para contrainterrogarlos” por parte del fiscal, “porque una persona no puede detener la secuencia cuando la reconstruye testimonialmente en el momento exacto y crítico en el que se producen los hechos, y reiniciarla cuando la persona está –en este caso Nacho– tirado en el piso, y los policías le practican RCP. Es bastante sugestivo”.

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Rey advirtió que “sospechosamente no hay ni medidas ni evidencias sobre ese lapso crítico de un minuto que se produce cuando Nacho comienza a saltar la reja”. “Ese es el espacio o el punto ciego de la investigación”, señaló el abogado.

Apuntó a que “es un punto ciego al que nadie, digamos, pretende llegar con ninguna medida. Y cuando digo nadie, son los encargados de liderar la investigación oficialmente. A nosotros lo que nos parece es que ese punto ciego no es abordado”.

Para Rey “era de mínimo rigor interrogar a todos los funcionarios de la empresa de seguridad que interactuaron con Nacho, desde el que detecta las petacas hasta el funcionario que se encuentra enfrente de él cuando se produce la maniobra mortal que le practica el policía en cuestión”. Pero “eso no sucedió”, lamentó el defensor.

Para el abogado es “sorpresivo”, porque a diferencia de algunas investigaciones, en las que la secuencia vertiginosa de hechos hace que sea imposible llegar al punto ciego, en este caso “tenés testigos que te permiten entender lo que pasó”, remarcó Rey.

En ese sentido, Serpaj reunió hasta ahora el testimonio de 14 testigos directos de los hechos que narran con detalles el violento minuto que precedió a la muerte de Nacho.

El abogado explicó que llegaron a estas personas simplemente colocando un comunicado. Luego “comenzaron a arrimarse personas que desinteresadamente y teniendo que soportar el rigor de participar en una investigación de este tipo, han aportado información relevante”, destacó. Cuatro testimonios ya fueron integrados a la carpeta investigativa del fiscal de Flagrancia de 8° Turno, Leonardo Morales.

La investigación paralela que hizo Serpaj permitió “señalar el elefante en la habitación”, figuró Rey. “A todas las personas que circundaron esta escena (desde distintos puntos de vista), les pareció evidente que la policía había hecho algo que estaba terriblemente apartado de las normas. La mayoría había experimentado la sensación de que al muchacho lo habían lastimado de una forma muy peligrosa”.

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Una investigación que nunca arrancó y solo contaba con la versión policial

Respecto a la actuación de Morales, Rey consideró que la investigación es escueta y no hay elementos contundentes, relevantes, pertinentes y conducentes aportados por la Policía”. Señaló que “el fiscal no ordenó ninguna medida contundente, relevante y conducente. Y que en realidad todas las actuaciones son del mínimo rigor y formalismo que consta en cualquier evento donde se produce una muerte”.

Otro aspecto que llamó la atención de Rey es “la desprolijidad en la trazabilidad y manejo de algunas evidencias, como son las cámaras de la Guardia Republicana”. En ese sentido, hay recibos de la entrega de cámaras GoPro de los policías, pero no hay ninguna filmación en carpeta.

Para el abogado de Serpaj, “hay un conjunto de actas que son las que reconstruyen la hipótesis, desde nuestro punto de vista disparatada, de la muerte accidental, que son las declaraciones de los funcionarios intervinientes”. Rey entiende que “hay elementos útiles para continuar la indagatoria”, como son los “nuevos testigos que fueron presentados”. Para la defensa de la familia de Nacho “no podría archivarse la investigación” sin considerar estos elementos porque eso sería “una errónea aplicación del artículo 98 del Código de Proceso Penal”, y en ese caso “debería estar sujeta, evidentemente, a una nueva revisión que sí los considere”, manifestó el profesional.

No obstante, a Rey le preocupa que “parecería que ya existe una decisión previa de archivar, sobre los elementos que permiten sostener esa decisión, que son las primeras declaraciones aisladas, escuetas y sensiblemente editadas de los funcionarios que intervinieron en el operativo”, que pretenden que el caso se cierre como accidente.

“De esa forma prácticamente no podría prosperar ninguna investigación de violencia institucional en Uruguay”, advirtió Rey. En tal sentido, un relator de las Naciones Unidas, que está analizando el caso, dijo que la actuación del Estado en la investigación de la muerte de Nacho, viene siendo “decepcionante”.

Especialistas en estos casos, desde Serpaj advierten que “no es una buena práctica el encubrimiento institucional” porque “no genera confianza en las instituciones policiales”, sino “todo lo contrario”, porque “les pone un signo de interrogación y alimenta generalizaciones injustas”, expresó Rey. “Porque sin duda hay funcionarios de la Guardia Republicana que trabajan bien, pero la lógica del blindaje institucional le hace mal a la Guardia Republicana”, aclaró el abogado. En tal sentido, Rey apuntó que "sería lamentable que la Fiscalía homologue una lógica de blindaje institucional".

La cuestionada colaboración del Club Atlético Peñarol

A fines del año pasado, Peñarol decidió retirar los pinchos del portón, que es uno de los elementos físicos determinantes en la herida mortal que le provocaron a Nacho.

Desde la defensa cuestionaron no solo que no se haya hecho hasta ahora una reconstrucción de los hechos, sino que, a partir de la decisión de Peñarol de quitar las púas, una eventual reconstrucción de los hechos ahora enfrentaría una enorme dificultad, porque “falta un elemento clave”; porque “tampoco hay un documento de planimetría que releve adecuada y científicamente las dimensiones y características de los pinchos”, explicó Rey. “Ya eso no lo tenemos y posiblemente no lo vayamos a tener con el control de trazabilidad que requiere una prueba de este tipo”, lamentó el abogado, que aclaró que no puede juzgar que “esto no haya sido motivado por prevenir situaciones similares”, pero fue concluyente en señalar que “se hizo de una forma tan irresponsable que en los hechos es una supresión de evidencia”.

A la defensa de la familia de la víctima le preocupa que Peñarol, como institución, no haya aportado un informe que explique cómo se produjeron los hechos.

“Peñarol no sólo no aportó cámaras relevantes, sino que tampoco aportó el plano de las cámaras que se supone que tiene el estadio Campeón del Siglo. Peñarol tampoco aportó ni siquiera el contrato con la empresa de seguridad para explicar que no es resorte de Peñarol el registro de los materiales fílmicos de los dispositivos de grabación que pudiesen tener los funcionarios de la empresa de seguridad”.

En un pedido que Serpaj realizó el pasado 4 de abril, le solicita al fiscal Morales que le exija al Club Atlético Peñarol una lista de los guardias de seguridad contratados para ese partido, además de un plano de todas las cámaras del Estadio Campeón del Siglo.

“A la fecha no he recibido comunicación de Fiscalía de que se hayan incorporado esos materiales”, informó Rey, que el próximo 14 de mayo volverá a tener acceso a la carpeta de investigación para ver las novedades y analizar los pasos a seguir.

Rey expresó que “si bien es cierto que el fiscal es el titular de la investigación, cuando nosotros tenemos asociaciones civiles como Peñarol, que por su popularidad tienen un impacto en la sociedad civil de Uruguay, la responsabilidad es agregada”, apuntó.

“Sin que ningún fiscal se lo pida, Peñarol debería haber puesto en conocimiento de Fiscalía quiénes son todas y cada una de las personas contratadas directa e indirectamente por el club, que puedan tener información relevante para aportar”.

Rey sostiene que Peñarol hasta ahora “no estuvo a la altura de este hecho de naturaleza gravísima que ocurrió en su estadio”. Aclaró que se refiere “a Peñarol como institución y a las personas que circunstancialmente ocupan posiciones de dirección”.

En cambio, explicó que lo que pasó con Peñarol como fenómeno social fue todo lo contrario. “La gente sí estuvo a la altura porque produjo evidencia audiovisual de altísima calidad y demostró mucha inteligencia al hacerlo la hinchada de Peñarol”.

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La Barra Ámsterdam prepara homenaje y exige justicia por Nacho Suárez

En ese sentido, la hinchada de Peñarol, conocida como Barra Ámsterdam, emitió un comunicado el miércoles 8 en el que recuerda que se cumplirá un año de la muerte de Nacho a manos de la Policía en el Campeón del Siglo y todavía no se hizo justicia. Por lo que piden colaboración a Peñarol y al Ministerio del Interior para que aporten información para que se esclarezca el hecho, y al fiscal, que tenga en cuenta lo declarado por decenas de hinchas que están dispuestos a testificar en la investigación.

La hinchada carbonera también exigió a la Policía que "cesen la sistemática represión que sufrimos los hinchas de Peñarol partido tras partido, como sucedió en el último clásico en el CDS". A su vez, anunciaron que en el próximo partido, que se jugará el próximo sábado 11 de mayo, homenajearán a Nacho, y como forma de protesta no se colgará ninguna otra bandera –solo la de Barra Ámsterdam– en los tejidos del estadio.

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