El operativo en el que cayó Castellán supervisando la recepción de la droga
La operación policial se puso en marcha en el marco de los patrullajes que realiza el Comando Provincial de Génova de la Guardia di Finanza en las zonas rurales y portuarias para combatir el narcotráfico.
La Policía detectó movimientos sospechosos cerca de un camión semirremolque estacionado en uno de los patios frente al puerto de Prà.
Cerca de la zona aduanera, observaron a varias personas entrando en un contenedor colocado en el semirremolque, mientras observaban maniobras sospechosas de dos vehículos en el sitio donde el grupo estaba ejecutando una operación para recuperar un cargamento de 128 kg cocaína de un contenedor, distribuidos en 119 ladrillos que se hallaban ocultos en un mamparo vertical interno de la estructura.
Los agentes de la Guardia di Finanza irrumpieron en el lugar y detuvieron a dos de los individuos con llaves y taladros para poder retirar la cocaína del contenedor. Según la fiscal de Génova, Valentina Terrile, los cuatro fueron detenidos en “flagrante delito” y se enfrentarán a cargos por tráfico internacional de drogas.
Además del montevideano de 32 años, fueron arrestados los italianos Vincenzo Maccarone, de 54 años, nacido en Limbadi, provincia de Vibo Valentia; Michele Crigna, de 33 años, originario de Vibo Valentia, pero residente en Génova, y Domenico Gurrieri, de 39 años, originario de Palermo y residente en Mele.
Durante la audiencia preliminar, el primero en responder a las preguntas de la jueza fue Domenico Guerrieri, dueño del camión semirremolque. “No tuve nada que ver con esta historia”, afirmó. "Tengo una empresa de transporte y Crigna trabaja para mí. Conozco a Macarrone como amigo de Crigna; él está disponible si hay que hacer algún trabajo. El día de la detención, llegó a la oficina una solicitud para llevar un contenedor desde la terminal de GPT al almacén del puerto de Prà".
“La tarea de la tarde era recoger el contenedor lleno, ir al almacén, descargar la mercancía y traer el vacío de vuelta antes de las 18:50", aseveró Gurrieri acerca del contenedor refrigerado que había llegado recientemente a bordo de un buque de Hapag-Lloyd procedente de Ecuador, a la terminal portuaria de PSA Génova Prà. Tras descargar el cargamento legal, dos de los italianos y el uruguayo fueron de nuevo al depósito donde estaba el contenedor para realizar retiro de la cocaína.
Guerrieri dijo se quedó allí un rato más para revisar los frenos del vehículo que estaban averiados. Luego, según declaró ante el juez instructor, su empleado le dijo que tenía que hacer algo con el contenedor. “Sal a dar una vuelta”, le habría dicho. El transportista dijo que su empleado subió al auto con Vincenzo Maccarone, a quien conocía por ser amigo de Crigna, y le aseguró que no correría ningún peligro.
Según consta de reconstrucción realizada por la Fiscalía, tras más de dos horas de movimientos considerados sospechosos, el grupo se reunió en la parte trasera del contenedor y Maccarone abrió la puerta con ayuda de Crigna, quien ingresó junto al uruguayo, mientras Gurrieri volvía a cerrarlas y realizaba recorridas de vigilancia por la zona.
A las 21:38, los agentes italianos intervinieron y encontraron a Crigna y a Castellan extrayendo paquetes de una cavidad oculta en el fondo del contenedor.
Crigna prefirió mantener silencio ante la Justicia, pero lo hallado en el allanamiento a su vivienda habló por sí mismo: 19 armas largas y 400 balas. Por su parte, Maccarone, negó tener conocimiento de la presencia de la droga y aportó documentación relativa a una empresa importadora de fruta para explicar su implicación en las operaciones portuarias con la importación de frutas.
Según la versión del “importador” de limones genovés, su función era supervisar las operaciones, sin participar directamente en la extracción de cocaína. Sin embargo, para la Justicia, Maccarone era el cabecilla de la banda y fue quien abrió el contenedor en segunda instancia para el retiro de la droga.
En su domicilio se encontraron numerosas transferencias bancarias a Sudamérica procedentes de una empresa oficialmente designada como destinataria del cargamento de limones de Chile. Además, hallaron una hoja manuscrita con los nombres y rutas de buques portacontenedores procedentes de Guayaquil, Ecuador, con destino a Génova.
La confesión de Eros
El que sí reconoció su participación en el delito fue el uruguayo. Eros Castellán admitió su rol: "Solo tenía que asegurarme de que los demás sacaran la droga del contenedor y nada más”, pero "las drogas no son mías”, aclaró el montevideano que declaró que lo levantaron de un hotel en un auto con tres italianos y lo llevaron al puerto, donde tenía que supervisar que los locales retirarán el alijo del contenedor, tarea por la cual le habían prometido un pago de US$ 10 mil, que al final no cobró.
Sobre cómo llegó a realizar esa tarea, Castellán explicó que el 23 de setiembre recibió una llamada telefónica estando en Uruguay, aproximadamente una semana antes de partir hacia Italia, de donde tenía pensado volver el 11 de octubre.
“Me dieron el teléfono, y con la persona con la que hablaba por teléfono hablaba en español; el teléfono me lo dio una persona que había conocido en la cárcel, que se llama Andrés, pero fue asesinado hace unos 5 días, en Argentina”, sostuvo.
Según la Policía uruguaya, su enlace era Andrés Migales, asesinado a tiros por un grupo de sicarios en la madrugada del 4 de octubre dentro de un apartamento que había alquilado en la zona de Palermo (Buenos Aires).
Migales era uno de los principales miembros de La Mafiglia, organización criminal también conocida como Los Puglia, que tiempo atrás se asociaron con Los Albín (de Villa Española) para enfrentarse a Los Suárez, otra banda delictiva originaria de Villa Española con la que mantienen una cruenta guerra criminal por el microtráfico en noreste de la capital, entre otros negocios ilícitos.
Mientras continúan las investigaciones, por orden de la jueza Ángela Maria Nutini, los tres italianos y el uruguayo fueron enviados a la Cárcel de Marassi (Génova). En Uruguay, Castellán estuvo preso varias veces por tráfico de drogas y de armas, la primera causa fue en 2017 y la última en 2021, por la que habría salido en 2025.
Para la Justicia de Italia quedó claro el papel de Maccarone en la operación, pero intentan identificar la organización europea detrás de la compra de la droga, al tiempo que entienden que Castellán era el depositario de los narcotraficantes sudamericanos, enviado a Italia para verificar el éxito del envío de cocaína. Fuentes de la Policía uruguaya dijeron a Caras y Caretas que se presume que la droga pasó por Uruguay previamente y está vinculada a las rutas y los contactos que tenía Sebastián Marset.
Barras y narcotráfico
De todas formas, no está clara la pertenencia de Eros a una organización de narcotráfico en Sudamérica, aunque según fuentes policiales citadas por el periodista Eduardo Preve, además de vínculo con el ultimado Migales, quien también estaría involucrado en el cargamento de 265 kg de droga perdido por Henry Latorre en el marco de la Operación Trazador, el uruguayo de 32 años formaba parte de La Banda del Parque (barra brava de Nacional), a la que habría llegado (a pesar de ser hincha de Peñarol) de la mano de Alan Lorenzo, jefe de la barra tricolor que espera un juicio en Argentina por el intento de robo a una sucursal del Banco Macro en San Isidro en agosto de 2024, junto a otros líderes de la barra de Nacional y un grupo de ciudadanos paraguayos que pudieron escapar a tiempo.
Lorenzo era conocido de Marset cuando ambos vivían en Cerrito; el primero era hincha y líder de la barra de Cerrito y luego pasó a la barra brava tricolor, la cual empezó a liderar tras la salida de Marcelo “Sapo” Sosa, hoy representante de futbolistas.
Investigaciones los vincularon a un doble homicidio de dos barras de Nacional en Tres Ombúes en abril de 2019, y meses después Lorenzo fue detenido por rapiñar en Flores a un camión procedente de Paraguay con un cargamento de cocaína, anticipándose a un operativo antidrogas que contaba con la misma información.
Tras la caída de Lorenzo y los hermanos Cazenave en Argentina, la salida de prisión de Castellán en 2025 abría sido clave para frenar los embates de la picante barra disidente (Los Pibes del Skey y la Sub-21), que le causaron más de un dolor de cabeza a la dirigencia tricolor.
Los balaceras que sufrió Eros en agosto
El pasado 2 de agosto, a la salida del Parque Central, Eros fue atacado con al menos 50 balazos mientras subía a su vehículo junto a dos personas de 20 años en Monte Caseros y Tristán Azambuya. Las tres personas resultaron heridas en el ataque.
La camioneta en la que dispararon apareció incinerada en la zona del ex Mercado Modelo (Villa Española). Las versiones preliminares de la Policía vincularon el ataque a la guerra entre clanes del narcotráfico de Villa Española, aunque no descartaron del todo la teoría de la interna de la barra de Nacional o que ambas hipótesis sean válidas.
Dos semanas después, el 16 de agosto alrededor de las 20 hs., en el barrio Ituzaingó de Montevideo, Castellán recibió otra balacera.
Eros circulaba en un Volkswagen ID3 por Francisco Etchegoyen y Patricios cuando fue atacado en su vehículo con al menos 15 balazos efectuados con un arma automática de grueso calibre disparados por dos hombres desde una moto. Lo hirieron en la espalda y en un hombro.
A pesar de ser gravemente herido en el ataque, logró conducir hasta la vivienda de un familiar, ubicada en Carreras Nacionales y Luis Galvani, en Las Acacias, donde fue atendido en primera instancia y luego derivado a un centro asistencial, donde recién hace pocas semanas logró recuperarse de los ocho balazos recibidos.
La figura de Castellán deja en evidencia el panorama en la escena criminal local. Mientras la Policía asesta golpes a determinadas organizaciones del narcotráfico (para frenar el nivel de violencia y bajar los homicidios) como sucedió en el Oeste con Los Suárez-Albín y Los Colorados en Cerro Norte, y Los Rocha de La Teja, las bandas de noreste de la capital demuestran su nivel organizativo más allá de las fronteras, aprovechando la descentralización de un negocio que nadie puede frenar, y es cada vez más grande, más rentable y horizontal.