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Temer: el golpista golpeado

Varias peticiones de juicio político pesan sobre Michel Temer, mientras se siguen sumando hechos de corrupción que lo involucran, haciendo difícil pronosticar cuánto tiempo le queda a su irregular mandato.

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Es increíble lo que está pasando con Michel Temer, y me refiero a eso de que pasee su (in)humanidad por el planeta, ostentando el título de presidente de un país y se le reciba como si nada. Pues este hombre que está en Rusia buscando inversiones, es denunciado en Brasil un día sí y otro también. Para colmo de males, quienes ponen en tela de juicio su honestidad no son, necesariamente, sus oponentes políticos, sino sus propios correligionarios o mega empresarios que no tuvieron problemas en estafar hasta que la Justicia los agarró de las solapas. Ahora, conocedores de que abriendo la boca podrán reducir su pena (acción que se denomina ‘delación premiada’), hablan y hablan sin ningún empacho en decir que Temer no sólo es parte de la banda, sino que es el hombre de las ideas, el constructor de la mafia, el capo di tutti capi. Manus y Patmos, dos ramas de la Lava Jato El delator Sergio Machado, exsenador y expresidente de Transpetro, se había encargado de entreverar bastante a Michel Temer con el Lava Jato en el año 2016 y las aguas que, por ese lado, parecían haber quedado bastante quietas, se arremolinaron de golpe: Machado delató a Henrique Eduardo Alves y nuevas delaciones volvieron a implicar al presidente en ejercicio y ahora la cosa viene pesada, con grabaciones de voz y video. A esta nueva etapa del Lava Jato corresponden las dos últimas operaciones importantes realizadas: Manus y Patmos, ambas investigan la corrupción activa y pasiva de lavado de dinero. La Operación Manus fue la que condujo tras las rejas a Henrique Eduardo Alves, exministro de Turismo en el gobierno de Dilma Rousseff, exdiputado y presidente de la Cámara Baja. Según se pudo comprobar, Alves, que es del PMDB, recibió dinero para su campaña como candidato a gobernador de Río Grande do Norte. Un millón de reales fueron pagados como coimas, la mitad por la empresa constructora OAS Arenas. El “negocio”, que tenía como contrapartida ventajas para lavar dinero con las obras del estadio Arenas das Dunas, en Natal, se hizo a través de la cuenta bancaria de Michel Temer. Los otros 500 mil reales llegaron de la JBS SA. Es con esta empresa donde entra en escena la Operación Patmos, denominada así por la isla griega donde se escribió el Apocalipsis. Realmente parece ser el fin de todo, aunque también podría ser el principio. La Patmos comienza producto de la delación de Joesley Batista, poderoso empresario de la corporación J&F, que tiene el control de la JBS, uno de los principales frigoríficos del mundo. Batista también es el dueño de las chinelas Havaianas. El 17 de mayo se divulgó una grabación que involucra a Temer en una negociación por coimas con Joesley Batista. El objetivo era pagar el silencio de Eduardo Cunha, artífice del impeachment contra Rousseff y preso por corrupción. lo que se quería evitar es que hablara de las maniobras sucias que idearon para lograr la destitución de la presidenta. Como ya se dijo, la conversación fue grabada. Batista también dirá que “Michel Temer es el jefe de la organización criminal más peligrosa del país, dirigiendo una trama de corrupción donde los legisladores presionaban a altos ejecutivos para obtener sobornos”. Otro dato que tiró el empresario, es que durante los últimos siete años se reunió veinte veces con el presidente. Como era previsible, Temer lo desmintió, pero con tan poca suerte que el 4 de junio, el exdiputado Rodrigo Rocha Loures fue detenido poco después de perder los fueros parlamentarios. Rocha era uno de los asesores más cercanos a Temer, pero JBS no tuvo compasión con él y lo filmaron recibiendo una maleta con 500 mil reales de manos de Ricardo Saud, quien a la postre sería un delator premiado. El dinero sería parte de una propina por un trámite a solucionar. Pero la afirmación que dejó a todos patitiesos fue cuando Batista dijo que tenía un arreglo con Rocha Loures mediante el cual JBS se vería favorecida ante el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) que daría propinas de 500 mil reales semanales durante un período de 20 años.   Acusación Ante todos estos hechos, que son una parte mínima de lo que está sucediendo en Brasil, se dirá que el informe parcial entregado al Supremo Tribunal Federal (STF) y a la Policía concluyó que el vicepresidente Michel Temer cometió “crímenes de corrupción pasiva, al aceptar promesas de ventaja indebidas. La PF estampó que dio oportunidades al presidente Temer para esclarecer las acusaciones hechas por la delación de los ejecutivos de JBS, entre los que se encuentra Joesley Batista, pero él prefirió no responder a las preguntas enviadas. Lo mismo sucedió con su exasesor Rodrigo Loures y, por tanto, se “indica con vigor la práctica de corrupción pasiva”. Lo cierto es que pase lo que pase, el gobierno liderado por Michel Temer se parece más a una conspiración político-empresarial que a un gobierno democrático.

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