REÍR DE MIEDO

“Tierras ocupadas y cielos sepultos”

Los últimos altercados en la frontera que separa Palestina de Israel, con decenas de asesinados y miles de heridos, no frena la Gran Marcha del Retorno. La misma terminará el 15 de mayo, fecha en la que se cumplen 70 años de la creación del Estado de Israel y, como consecuencia, del despojo de tierras y bienes a millones de ciudadanos palestinos.

El párrafo 11 de la resolución del artículo 194 de la ONU dice: “Resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien perdido o dañado cuando, en virtud de los principios del derecho internacional o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables.”

El viernes 30 de marzo por la mañana comenzó la llamada Gran Marcha del Retorno. La protesta, a diferencia de lo que dicen los medios de comunicación afectados por la propaganda del Estado de Israel, no fue convocada por Hamás, las autoridades palestinas o Hezbolá, sino que fue un llamado realizado por comités populares conformados por militantes de distintas organizaciones y por personas independientes para conmemorar el Día de la Tierra. El 30 de marzo de 1976 las fuerzas militares israelíes mataron a seis ciudadanos palestinos que protestaban contra la expropiación de tierras de ese pueblo por parte del gobierno israelí. El detonante de estos acontecimientos tuvo lugar un mes antes, el 29 de febrero de 1976, después de que las autoridades israelíes confiscaran cientos de metros cuadrados de tierra de aldeas palestinas en el centro de Galilea para construir más asentamientos de su propiedad. Desde entonces, esta fecha se conmemora en memoria a aquellos seis jóvenes asesinados y a todo un pueblo que lucha diariamente por un derecho que recoge un organismo como las Naciones Unidas, que por lo pronto está dejando mucho que desear.

16 palestinos asesinados en la frontera entre Gaza e Israel, aproximadamente 2.000 personas lesionadas por inhalar gases lacrimógenos y 700 heridos de bala fue el resultado del primer día de esta marcha. Según las autoridades israelíes, los francotiradores iban a disparar “a cualquiera que dañe la infraestructura de seguridad o en caso de una amenaza peligrosa”; lo que no dijeron, pero que ya sabemos, es que todo un pueblo supone para ellos una amenaza, el “principal agitador”, y que las fronteras y límites las marca el que va ganando la guerra con ventaja, de forma unilateral. Eso también lo sabíamos ya.

La Gran Marcha del Retorno finalizará el 15 de mayo, fecha en la que se conmemora el Nakba, la catástrofe, el desastre que supuso aquel día de 1948 en el que miles de palestinos -la cifra exacta se desconoce- fueron despojados de todo como consecuencia de la creación del Estado de Israel. Sin embargo, algo persiste: Israel tiene un Estado; Palestina conserva la dignidad y el valor y es sabido que la mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre. El pueblo palestino quiere ser un pueblo libre, sin organización alguna que lo represente (gobernar un pueblo no es siempre representarlo). El pueblo palestino no busca la venganza, sino la dignidad y el derecho de comer, vestir, educarse, trabajar y habitar.

El pueblo palestino, que siente más dolor por la amenaza que por las balas, entendió que las armas no son usadas por el ejército israelí para eliminar a la población palestina, sino para demostrar a cada momento que su soberanía y el cuidado del significado de una verja son la prioridad de su existencia, su sentido de ser en tanto que el otro no sea. Y entendieron también que el poder armamentístico es sólo un accesorio y que quieren que su pueblo sea visible para el mundo más allá de la sangre y de la muerte.

El viernes 6 de abril, 24.000 ruedas ardían a unos metros de la valla, pintadas con aerosoles de colores para desprender más humo. El pueblo palestino pintó el cielo de negro y llenó la tierra de cenizas. Y mientras, del otro lado, los del fusil seguían bombardeando sus límites, sus líneas, sus fronteras, seguían disparando.

Ahora, de nuevo, los políticos israelíes utilizarán los hechos para justificar la causa de vivir matando y seguir gobernando a un pobre pueblo cegado por el miedo acrecentado por las mentiras, por el racismo y por las ansias de poder. Tres palestinos muertos y otros 250 heridos por disparos del ejército israelí en Cisjordania, Malaka y Hebrón en la jornada del viernes, en la quema de neumáticos, en una manifestación inteligente de un pueblo demasiado abandonado a su suerte. El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Liberman, justificó las actuaciones del ejército israelí apelando a dos argumentos: el primero y principal es que los manifestantes se acercan a menos de 300 metros a la valla que separa un territorio del otro. El segundo argumento hace referencia a los daños severos en la córnea que provoca el reflejo de un espejo en un ojo. Esto no deja otra opción a los francotiradores, según el ministro, que disparar en la cabeza a los adolescentes que portan estos espejos. Más tarde alegó, según informaba esta semana La Diaria, “que a esta altura, después de construir tantos asentamientos, ya ni nos acordamos de dónde fijamos nuestras fronteras. Hay algo que es seguro: más allá de su ubicación específica, los manifestantes muertos estaban a menos de 300 metros de cualquier punto de lo que consideramos nuestro territorio, que es toda Palestina”.

Los últimos acontecimientos, escalofriantes y detestables a la par, remiten a un video grabado por militares israelíes apuntando a un palestino paralizado, de pie, al otro lado de la valla, al que finalmente disparan, celebrando su caída al suelo. La difusión del contenido audiovisual ha estado a cargo de la organización Breaking the silence. En la grabación puede escucharse el disparo y, a continuación, a los soldados israelíes regocijándose contentos tras derribar el cuerpo del manifestante. “¡Wow, qué video, sí! Hijo de puta. Ahí van a rescatarlo”.

Los soldados israelíes no se ríen de alegría por haber matado a un palestino, pobre, sin derechos, sin tierra, sin medios. Los soldados israelíes, las fuerzas armadas, los miembros del gobierno y el presidente se ríen porque la desigualdad les trae sin cuidado. Se ríen de ese párrafo 11 de la resolución del artículo 194 de la ONU que prometió paz y gloria. Nadie en este mundo conocedor y comprometido, consciente y dolorido por las mayores injusticias mundiales, reiría en la cara de un cadáver mientras ocupa su tierra, su mar y su aire. Nadie con un mínimo de responsabilidad ética y política justificaría la matanza masiva que el Estado de Israel ejecuta cada día. La risa, más en política, más en la guerra, es de sinvergüenzas e insolidarios, de cretinos sin escrúpulos que tienen la conciencia envenenada, los bolsillos llenos de dinero, la boca llena de mentiras y las manos ensangrentadas.

 

4 Comentarios en "“Tierras ocupadas y cielos sepultos”"

  1. SE OLVIDARON DE LAS QUE PASARON ELLOS Y DE LA SOLIDARIDAD DEL MUNDO,SE OLVIDARON DE TODO Y SE AUTOJUSTIFICAN SIN CONTEMPLACIONES,CREYENDOSE DUEÑOS DE LO QUE ROBAN A DIARIO..ESE TERRITORIO NO LES PRTENECE ,COMO NO LES PERTENECE NADA Y COMO NO LES PERTENECE NADA Y LO SABEN LO ROBAN CON LA COMPLICIDAD DEL OTRO TAN O MAS LADRON QUE EL,EEUU

  2. ¡Muy bien escrito!
    Un gobierno sin moral.
    Lo peor de todo es que representa a todo un sector de la población que vivió una masacre, como fue el holocausto, y no aprendieron nada.
    Una vergüenza absoluta el gobierno del Estado de Israel.
    Y una vergüenza absoluta toda la población civil que acompaña dichas ideas, dentro y fuera de Israel.

  3. En estas décadas se han organizados estados terroristas, y uno de ellos es del estado sionista de Israel. El vandalismo, las masacres, el permanente ataque a los DDHH, la usurpación de tierra y territorios lo viene practicando permanentemente. Son hechos, y lo grave es que además todo indica que continuarán en pos de su objetivo, apoderarse de toda palestina y otros países. Y se pasa a la ONU por el forro de su sionismo.

  4. “israel” no es un estado, es un proyecto/laboratorio de guerra en contra de la Humanidad, del Colonialismo Terrorista de Occidente, disfrazado de semita cuando en realidad no existe nada más antisemita que israel.

    1) un estado en su Constitución, básicamente define su territorio, sus fronteras, límites geográficos, “El Estado estará comprendido entre…” israel nunca definió sus fronteras en su constitución porque es un proyecto Colonialista Terrorista, ya que fueron ellos quienes inventaron el terrorismo a bombazos y asesinando inocentes en el mundo.

    2)israel solo tiene 2,5% de Semitas y otra pequeña porción de Hebreos y el resto son europeos conversos al judaísmo, no existe el pueblo judío como tal, Pueblo se define como grupo himano con mismas raíces,idioma, cultura… israel es un rejunte de diferentes lenguas raíces costumbres etc.. reunido por diversas causas muchas veces por enfermiza ambición.

    3)israel es antisemita porque mientras 97,5% de su población no es Semita, la inmensa mayoría del pueblo palestino si lo es, estos datos los aportan estudios genéticos maternos(los más seguros) realizados por The Scientist de Reino Unido.

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