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Con el titular de la CIU, Gabriel Murara: La competitividad, el principal problema del sector industrial

El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Gabriel Murara, identificó la competitividad como uno de los principales problemas que enfrenta el sector industrial del país y advirtió que la solución a este problema tiene que surgir de distintas vertientes, como el tipo de cambio y las tarifas de las empresas públicas.

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También precisó que el nivel de actividad del sector está en el mismo nivel que hace diez años y que ese estancamiento se produjo en un escenario de crecimiento salarial. Respecto a la relación con el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), el representante gremial dijo sentir que “hay buen diálogo y buena disposición” aunque “el ministerio puede avanzar en algunos temas, pero en otros no”, como consecuencia de la incidencia de la cartera de Economía. Murara -director de Tiscor SA, empresa siderúrgica, y fundador de la Asociación de Grandes Consumidores de Energía Industrial- sucedió a Washington Corallo, quien renunció al cargo tras desempeñarse en el mismo durante tres años. El nuevo presidente de la gremial de industriales afirmó que llegó a ese puesto por una readecuación de la Directiva de la CIU, y que en un principio se quedará en ese lugar hasta noviembre de 2018.   ¿Cuál es hoy el panorama de la industria del país? Hoy la industria tiene un gran problema de competitividad, que no es nuevo, sino que se viene generando desde hace unos años. Si se toman los números de los últimos 12 o 13 años -concretamente desde 2004, después de que salimos de la crisis del gobierno de Jorge Batlle-, se ve que desde esa fecha tenemos un crecimiento de 308% del índice medio de salarios, la inflación creció 160% y los insumos, como la energía y el combustible, entre 135% y 145%. Pero el tipo de cambio sólo creció 14%. Hay un gran desfasaje entre estos indicadores; los que más crecieron fueron los salarios, lo que provoca una gran alteración en los costos de las empresas. Entre otras cosas, eso ha hecho que hoy estemos con precios muy caros. La producción, en tanto, va en baja. En la mayoría de los rubros estamos con producciones similares a las de 2007 y 2008, con 20% menos de empleo.   ¿Y cómo se soluciona? Porque el comportamiento del dólar obedece a la situación internacional y en el mercado interno influyen las tasas de interés en pesos de las letras de regulación monetaria y otros instrumentos. Son dos preguntas en una. El Banco Central necesita tasas de 9,5%, pero a nivel internacional el dólar ha subido. Por ejemplo, en Brasil lo hizo 42% y en Argentina valía 3 pesos y hoy vale 18 o 19 pesos, seis veces más. Pero Brasil, con inflaciones similares o más bajas que la nuestra, devaluó 42%.   A algunos sectores les conviene más importar que producir. Hoy es difícil encontrar una fábrica que sólo produzca. Hay muchos que hacen las dos cosas como mecanismo de defensa. También hay quienes traen una gran parte de sus productos semielaborada para mejorar la productividad achicando costos internos.   ¿Los sindicatos entienden la gravedad de la situación? Lo que pasa es que todos los días nos dicen que el país está creciendo y nosotros no discutimos eso, pero en el sector manufacturero se perdieron 16.000 puestos de trabajo en tres años, cerraron muchas empresas, y si seguimos en este camino de recuperación sin techo de los salarios, vamos a tener menos empresas y menos empleo. Son datos de la realidad.   ¿Qué planteo hará la cámara en la nueva ronda de discusión salarial? Vamos a analizarlo en reuniones que tendremos entre la primera y la segunda quincena de febrero, pero de 61 sectores, 33 están a la baja. Habrá que manejarse en esos parámetros porque seguir aumentando lo que no se va a poder pagar es un problema.   ¿Van a hablar con el Pit-Cnt sobre esta situación? Lo podemos hacer, pero ellos han dicho que si el país crece, el salario tiene que crecer. Y esa es una máxima que no está escrita en ningún lado.   Por estos días hay un reclamo del agro que le pide al gobierno que baje impuestos. ¿Cómo ven esas demandas? Compartimos los reclamos relacionados con los costos ya que es una situación muy similar a lo que vive la industria. No compartimos hacer piquetes o molestar a otros sectores. Pero es lo mismo que nos pasa a nosotros.   ¿Le van a solicitar una entrevista al presidente Tabaré Vázquez para analizar la situación como lo hizo el agro? Tenemos pedida una reunión para presentar a las nuevas autoridades de la cámara. También lo hicimos con los ministros de Trabajo e Industria, aunque personalmente tengo relación con ellos porque he sido vicepresidente de la cámara y estuve como director del LATU por siete años. Hemos interactuado con la ministra Carolina Cosse en forma permanente.   ¿Hay apoyo del Ministerio de Industria? Nosotros sentimos que hay buen diálogo y buena disposición, pero el ministerio puede avanzar en algunos temas, pero en otros no, porque son cuestiones macroeconómicas y acá hay un superministerio, como Economía, que tiene que ver en todo. Hay temas que mueren en esa cartera por cuestiones paraarancelarias. Por ejemplo, en el país hay una ley que prohíbe fabricar pinturas con plomo, pero no hay nada que prohíba importarlas.   ¿Ingresan muchos productos que no tienen las mismas exigencias que se les ponen a los nacionales? Tengo un amigo que fabrica budines y le exigen que tiene que tener determinada cantidad de fruta seca, mientras que a los importados nadie les controlaba ese requerimiento. Ojo, también puede haber culpa de los propios industriales que a veces no cumplen las normas.   ¿Cómo avizora el futuro de la industria uruguaya? Siempre hay que tener esperanzas, pero en materia de competitividad arrancamos el 2018 perdiendo por dos a cero. En diciembre de 2016 teníamos el dólar a 29,24 pesos, un año después estaba a 28,70 pesos y la primera quincena de enero, 28,60. En el interín, la tarifa eléctrica subió 7,5% en enero de 2017 y en enero de este año tuvo otro aumento; lo mismo pasó con el combustible. Esto es, tenemos insumos más caros con un dólar más barato que en diciembre de 2016, lo que implica arrancar el año con una enorme pérdida de competitividad. El problema de competitividad lo tienen quienes exportan y quienes producen para el mercado interno, ya que tienen que competir con los importados. Otra de las vías para mejorar la competitividad es mejorar la inserción internacional de manera que los principales productos que exportamos no tengan que pagar aranceles. No es que necesitemos lograr tratados de libre comercio, también se pueden lograr acuerdos comerciales que tendrían menos resistencia interna en el propio partido de gobierno.  

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