Gran rifirrafe: diputado vs. periodista

Un juicio imantado

Por Federico Fasano Mertens.

juicio César Vega
En la foto: César Vega durante la sesión en Cámara de Diputados del Palacio Legislativo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Nunca falta un hecho que sobra. Y finalmente apareció. Digno de Aristófanes.

Una buena noticia para la jurisprudencia uruguaya despertó ayer a los alicaídos juicios por difamación e injurias de su prolongada siesta judicial.

El diputado César Vega, líder del Partido Ecologista Radical Intransigente, que viene acompañando con su voto a la actual coalición gobernante, anunció que iniciará demanda por difamación e injurias al periodista Leandro Grille, conductor del programa de televisión Legítima Defensa.

El diputado acusa al periodista de haberlo tratado, en su programa, de farsante y embustero, por haber presentado a varios ciudadanos vacunados, portando utensilios pegados a su cuerpo por el efecto de imantación que según Vega producen las vacunas contra el coronavirus.

Será un juicio por demás interesante y espectacular, siento envidia de no haber sido yo el demandado.

Ya ni recuerdo los 27 juicios que me iniciaron por difamación e injurias desde 1966 a la fecha y los 6 juicios que inicié yo por la misma causa desde 1985 hasta 2008, cuando existía una legislación muy punitiva para los periodistas que ejercíamos con valor e investigación el derecho a la información. Pese a esa legislación draconiana, gané las 33 demandas, tanto las que inicié como actor como las que fui acusado como demandado.

Pero a partir de 2009, un Parlamento vigoroso y libertario, con mayoría frenteamplista, aprobó la Ley 18.515, publicada en el Diario Oficial el 15 de julio del 2009 y la historia comenzó a cambiar.

Ya casi no existen los juicios por difamación e injurias. En el pasado gané todos los juicios porque pude probar mis afirmaciones, noticias e investigaciones. Pero la carga de la prueba se asemejaba a una roca del rey de Corinto sobre nuestras espaldas. Aunque nuestra carga era con largos descansos y la de Sísifo no tuvo intervalos.

Hoy, gracias a la izquierda uruguaya, todo cambió para nuestra querida profesión indagatoria.

La ley frenteamplista en su artículo 4 derogó de raíz el artículo 336 del Código Penal y lo sustituyó por otro que permitirá, en este caso, nada más ni nada menos, que el diputado Vega tenga que llevar a los mismos ciudadanos imantados por la vacuna, con los cubiertos de cocina pegados  a sus cuerpos y someterse públicamente a la prueba de la verdad, a la exceptio veritatis que el nuevo artículo 336 del Código Penal admite con claridad.

Y más allá de que las vacunas imanten o no, quedará dilucidado si el diputado Vega montó una farsa o realmente las personas vacunadas que llevó no fueron manipuladas, ni compradas ni hipnotizadas y se convirtieron en un imán viviente por efecto de las polémicas dosis suministradas.

No me mueve en este artículo provocarle ningún daño moral al diputado Vega, quien trabajó conmigo muchos años en la radio que yo dirigía, AM 1410, integrante del Multimedio Plural conducido por el diario La República. Eran otros tiempos y otras las ideas fuerza que ostentaba el hoy solitario legislador aliado de la coalición multicolor, quien vaya a saber por qué circunstancias del destino se pasó al otro lado de la trinchera. Algún día tomaré un café con César y me lo explicará.

Quizás en este juicio por primera vez se aplique hasta sus últimas consecuencias la ley frenteamplista 18.515, que no solo derogó el férreo artículo 336 del Código Penal (interdicción de la prueba), sino que también derogó el delito de “Atentado al honor de un jefe de Estado extranjero”, artículo 138 del Código Penal, que nos llevó a la cárcel a mi hermano Carlos y a mí por la investigación publicada en La República contra el presidente paraguayo Wasmossy por el desfalco de más de 20 millones de dólares en la construcción de la represa Itaipú. Dejo en claro, por las dudas que alguien diga que miento y que perdí un juicio, que también en esta demanda fuimos absueltos en las tres instancias judiciales.

¡Qué ley la 18.515! Y después nos olvidamos de las leyes en defensa de la libertad que el Frente Amplio sembró durante los 15 años de avances sin precedentes.

Analicemos jurídicamente la posibilidad real de la presunta condena al periodista y de la eventualidad  de obligar al diputado Vega a llevar a sus vacunados al juzgado para proceder a aplicar en sus cuerpos, en audiencia pública, los utensilios del caso, para que un perito declare si estos prefirieron seguir la ley de Newton o siguieron felices acurrucados en los cuerpos de los traumatizados vacunados.

Dice textualmente el nuevo artículo 336 del Código Penal: “Estará exento de responsabilidad  el que: A) efectuare o difundiere cualquier clase de manifestación sobre asuntos de interés público, referida, tanto a funcionarios públicos como a personas que, por su profesión u oficio, tengan una exposición social de relevancia, o a toda persona que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público; B) reprodujere cualquier clase de manifestación sobre asuntos de interés público, cuando el autor de las mismas se encuentra identificado; C) efectuare o difundiere cualquier clase de manifestación humorística o artística, siempre que refiera a alguna de las hipótesis precedentes. La exención de responsabilidad no procederá cuando resulte probada la real malicia del autor de agraviar a las personas o vulnerar su vida privada. Los acusados de los delitos previstos en el artículo 333 y aun en el 334 cuando mediaré imputación, tendrán derecho a probar la verdad de los hechos y la verosimilitud de las calidades atribuidas a la persona, excepto que el caso se refiera a la vida privada de la persona o cuando no sea de interés público la divulgación de los hechos. Si se probase la verdad o la verosimilitud, el autor de la imputación se verá exento de pena, salvo que hubiese empleado real malicia”.

Hasta aquí la letra fría y clara de la ley, que lleva la firma de Tabaré Vázquez y del conocido penalista Gonzalo Fernández.

Veamos ahora entonces las consecuencias para el periodista y para el diputado.
1) En primer lugar debemos aclarar que no se trata de difamación (delito mayor) porque el diputado no fue acusado de cometer un delito contemplado en el Código Penal, ya que mentir o embaucar sin fines de lucro no es un delito. En el peor de los casos se trataría de una injuria (delito menor) vinculado más al insulto que a otra cosa, pero nunca a la acusación de un delito.
2) El periodista está exento de responsabilidad porque hizo una manifestación sobre un asunto de interés público, referido a un funcionario público (el diputado lo es) o a una persona que tenga una exposición social de relevancia (el diputado lo es) o a una persona que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público (el diputado lo es).
3) También está exento según la ley cuando el autor de las mismas se encuentre identificado (es el caso).
4) Y finalmente también está exento si sus manifestaciones cumplen los requisitos reseñados pero son de carácter humorístico. Creo que no es el caso, aunque por momentos la situación parece hilarante y digna de una puesta en escena de los hermanos Marx.
5) ¿Cuando dejaría de estar exento de responsabilidad el periodista?  Según la ley, cuando obre con real malicia. Que es la real malicia. Toda la jurisprudencia internacional y uruguaya es unánime en considerar real malicia la divulgación de noticias falsas, publicadas a sabiendas de su falsedad y con el ánimo deliberado de difamar e injuriar y aun cuando se den simultáneamente estos tres requisitos, “toda condena en el ámbito del derecho constitucional de información debe ser de interpretación restringidísima y solo en caso de configuración irrefragable” (LJU. Tomo 93 o. 10.577). Ninguno de estos tres requisitos es aplicable al periodista.
6) Veamos ahora si el presunto injuriante, el periodista, puede exigir la exceptio veritatis, es decir, obligar al diputado a que concurra a la sede con sus imantados testigos para someterse a la prueba de la verdad, que es la que determinará si César Vega es un embustero o si Leandro Grille es un calumniador. La ley es clara, el periodista no podrá pedir la exceptio veritatis solo en dos casos, si la verdad tiene que ver con la vida privada de la persona querellante o si los hechos no son de interés público. Este caso no tiene nada que ver con la vida privada del diputado Vega y vaya si es de interés público descubrir si las vacunas imantan de la forma en que las presentó el único legislador  “radical intransigente” que tenemos en el Parlamento.

Cómo dije al principio, un juicio oral y público, como para alquilar balcones.
No me lo perderé por nada del mundo.

4 comentarios en «Un juicio imantado»

  1. A Pinocho le va a seguir creciendo la nariz!!!!!

  2. Este falso ecologista que lo único que pretendía era como no consiguió nada en su vida terminar teniendo un sueldo que la gente le votó, en eso se parece a mieres, el agregado de este sinvergüenza es que se aprovecha de las mentes débiles en un momento que el mundo no precisa más charlatanes, estamos en el siglo 21

    Lo que me parece raro es que inicie solamente un juicio al periodista de esta casa y no a todos los que han dicho peores cosas de él por todos los canales de televisión por lo tanto hay una intencionalidad política que todavía lo desmerece más

  3. paulina Bisturí Enseco de Oona | el 22 agosto, 2021 a las 1:06 pm |

    Algo de razón posee…
    En estos comicios se nos «pegaron» muchos enanos de circo cocainómanos con billetera de hierro.
    La imantación durará hasta el 2024…
    Allí nos desprenderemos de los pegajosos dealers; de los fiolos mete-fierro de la operación Océano, del obispo oxidado de Minas y del imantado papel higiénico fernandino.
    Ahora te dejo porque se me pegó el termo al mate… ps…

  4. Las mujeres supuestamente imantadas eran muy voluptuosas y los objetos metálicos quedaban adheridos al cuerpo en un plano inclinado. A veces se usaban cremas de maquillaje para adherirlos. Varios de los objetos utilizados no quedan adheridos a ningún imán ya que no todos los metales tienen propiedades magnéticas. Es decir el fenómeno es simplemente adherencia sobre plano inclinado en que el coeficiente de rozamiento es elevado y la fuerza de la gravedad no lo supera. El Sr. diputado si aprobó Física en 3o de liceo debería saberlo. Más aún debería saberlo si tiene título de Ingeniero Agrónomo. En consecuencia, si usted sabe que algo es imposible y hay algo engañoso en la demostración y se cree que por ser diputado tiene una licencia que le permite engañar a gente que tiene menos conocimientos que usted, está ejerciendo una actitud deliberadamente engañosa abusiva y de desprecio de la capacidad intelectual del prójimo. No se si eso está penado por la ley pero quien difama nuesta inteligencia y la del juez es usted.

Comentarios cerrados.

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