Una infamia (en) cadena

Por Laura Fernández

Convocan a la Marcha de las margaritas para el 18 de noviembre

Estuve en la inauguración del Memorial de los Detenidos Desaparecidos en el Parque Vaz Ferreira, en la ladera del Cerro de Montevideo en 2001; junto a las “viejas” de todas las horas y los compañeros de las peleas que yo no di.

Recuerdo mi deslumbramiento al oír el simbolismo de cada detalle, recursos que yo jamás hubiera adivinado sin ese descubrimiento guiado.
El Memorial era resultado del proyecto conjunto de la Intendencia de Montevideo y Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos (“Familiares”); obra de los arquitectos Martha Kohen y Ruben Otero, primer premio en el concurso abierto convocado por Mariano Arana, tres años antes.
Arana me había deslumbrado mucho antes, impresión que me acompaña hasta hoy. Después de aquella tarde he tenido el privilegio de compartir cada 10 de diciembre con él, en ese mismo claro del cerro.

El acceso al monumento es sinuoso y empinado, cuesta llegar allí, como cuesta llegar a la verdad. En medio de la roca virgen está la memoria, aflorando de la herida abierta. Dos muros de cristal gritan los nombres de nuestros detenidos desaparecidos. Este recurso del “velo” traslúcido -aprendí que recurrente en la arquitectura contemporánea- habla de lo que se quiere “develar”. Es imposible leer los nombres desde lejos. Hay que involucrarse, adentrarse deliberadamente, para conocerlos.

La obra es austera y bellísima en el horror. La metáfora pone en valor todas las luchas. La imagen es indeleble. A ella vuelvo cada vez que la dignidad infinita de aquellas viejas se encuentra con la pequeñez del ejercicio circunstancial del poder.

“Familiares” solicitó la realización de una cadena nacional para este 20 de mayo, día en que cada año se realiza la Marcha del Silencio, conmemorando la fecha de los asesinatos del Senador frenteamplista Zelmar Michellini y el Diputado blanco Héctor Gutiérrez Ruiz. El motivo del pedido es la obvia imposibilidad de una marcha presencial. El Presidente la negó. El argumento esgrimido fue que se había “aplicando el mismo criterio” que el 1° de mayo ante un pedido del PIT-CNT; esto es, que “dicho recurso” contemplaría “únicamente necesidades de carácter nacional que involucren a las instituciones de gobierno”. Es difícil imaginar otra necesidad nacional mayor, que implique tan directamente a las instituciones de gobierno.

Muchos no creímos que se llegara tan lejos. Nos equivocamos. Después de todo, hasta el pájaro más experimentado confundió un día horizonte con ventana.

Negar la cadena no los ennoblece. El gobierno acaba de desplegar así una estética moral desmejorada. Vaya a saber el motivo, si la soberbia, el viento en la popa, la euforia de la victoria ajustada o, simplemente, la incapacidad de ver la gravedad del gesto; no sabemos. Lo cierto es que el Gobierno olvidó por un momento que también gobierna para las madres y familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, para las propias víctimas, para la legión de uruguayos que juntó firmas para derogar la ley de caducidad, (entre ellos el recientemente fallecido ex Senador blanco, Carlos Julio Pereyra), para todos los que mezclamos las lágrimas con la lluvia la noche de la derrota del voto verde, para los miles de uruguayos que marchamos cada 20 de mayo reclamándole al Estado de derecho “verdad, memoria y nunca más”.
Quien haga una lectura confrontativa en clave de partidos políticos, se equivoca meridianamente. Mucho más si ostenta una investidura que debiera contenernos a todos.

La cadena negada quedará en el olvido. La vida del Uruguay seguirá de largo exigida por infinitas urgencias. El reclamo de verdad y memoria está probado en la lucha mayor. Pero este gobierno habrá perdido una oportunidad republicana (y humana) de dar cuenta del crisol de demandas que atraviesan esta sociedad.

El puñado de viejas que aun pelea como el primer día viene de derrotas gigantes, entre ellas la más infame de seguir sin saber donde están sus hijos; viene de aguantar la insolencia de un senador militar defendiendo a militares procesados por delitos de la dictadura. No merecían otra ruindad. Porque cada una de estas ruindades es nueva y es en sí misma. Advierte Benedetti en uno de sus haikus: “las golondrinas/ que parece que vuelven/no son las mismas”.

El 20 de mayo habrá cadena de voces y de “presentes” y margaritas de pétalos ausentes. Este 20 de mayo y todos los que haga falta. Marcharemos confiados en aquella promesa del poeta: “Sabes/Gustavo Adolfo/en cualquier año de éstos/ya no van a volver/las golondrinas/ni aún las pertinaces/las del balcón/las tuyas…../su tiempo ya pasó/lo reconocen/y a mitad de su ida/o de su vuelta/…/se dejarán caer/como buscando/cada una/ su ola terminal”.

6 comentarios en «Una infamia (en) cadena»

  1. Excelente y conmovedor. Gracias.

  2. Muy bueno relato de lo que significa la construcción de ese Memorial para todos y cada uno de los familiares que siguen buscando sus seres queridos y para FAMILIARES y todos los uruguayos que jerarquizan lo que significan los DERECHOS HUMANOS.

  3. Avatar Maris Berence | el 18 mayo, 2020 a las 2:43 pm |

    Muy cierto y emotivo mensaje.Memoria,verdad,justicia.Nunca más terrorismo de Estado! Dónde están???

  4. Bellisssimo relato…No conozco el Memorial …ya tendre que ir por alli…
    Y por la negativa de cadena ..? Me hubiera sorprendido que si la permitieran…
    …..GRACIAS LAURA…

  5. Linda nota. Tal cual. Mis respetos a los familiares y mi silencio.

Comentarios cerrados.

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