INDUSTRIA LÁCTEA EN CONFLICTO

Una lucha por el salario y el trabajo

La industria láctea se encuentra en un lapso de crecimiento y concentración que no se refleja en la mejora de los ingresos de sus más de 4.000 trabajadores.

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En la industria láctea trabajan unas 4.000 personas al tiempo que pocas empresas concentran la producción. Las tasas de ganancia han crecido y continúan en aumento mediante un crecimiento de la productividad a consecuencia del uso intensivo de nuevas tecnologías.

Solo entre enero y fines de julio de este año hubo un crecimiento en la facturación de 14% respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, este crecimiento no se refleja en el salario de los trabajadores, que ha caído en forma constante desde el comienzo de este período de gobierno.

Por esa razón la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto. Reclaman un ámbito de negociación y medidas para revertir la pérdida salarial en el sector y la defensa de los puestos de trabajo.

“Venimos de una asamblea general que tenía como temas centrales la defensa de los puestos de trabajo y del salario”, explicó a Caras y Caretas el dirigente de la federación Enrique Méndez. Destacó, en el análisis que la reunión hizo, que hay un relato, “construido por los sectores empresariales”, de pérdidas que los sindicatos no comparten. “No es lo que vivimos”, subrayó. Tan solo en lo que va de enero a fines de julio la facturación creció en 14% respecto al año anterior. Y explicó que, no obstante, desde que se planteó la octava ronda de Consejos de Salarios, en 2020, se verifica una pérdida salarial del 4,33%. «Si bien rechazamos esas pautas, obviamente en el Consejo de Salarios votaron a favor los empresarios y el Poder Ejecutivo, en contra de los trabajadores», subrayó.

Ante esta situación, la asamblea del 3 de diciembre en Tarariras, acompañada de «una gran caravana», dejó claro el rechazo. «Dejó claro que íbamos a defender el salario de los trabajadores y es así que entendimos que este era el momento para dar esta pelea». Por esa razón el pasado 30 de setiembre se reunió la asamblea. Esta analizó que a lo largo de todo este tiempo se «utilizó la pandemia como excusa por los empleadores para implantar sus reestructuras, aprovechar y agrandar sus tasas de ganancia». «Hemos identificado cómo los sectores exportadores en este período no han tenido pérdidas sino que han tenido un gran crecimiento. Entre ellos, la industria láctea», señaló. Y puso como ejemplo: «Si vamos a 2020, la industria tuvo un gran crecimiento en las exportaciones, que se mantiene a lo largo de 2021. Si comparamos hasta el mes de setiembre con el mismo período de 2020, hay un crecimiento de 17%. Si lo comparamos con 2019, porque pueden venir a decirnos que ahí estuvo la pandemia, tenemos un 12% por encima. Hubo un crecimiento vinculado a los precios que, por ejemplo, la leche en polvo si comparamos setiembre de 2021 con 2020, está un 25% por encima, y estuvo más».

Siguiendo esa línea indicó que si se compara la facturación de toda la industria láctea en lo que va de enero hasta fines de julio, «encontramos que hay un crecimiento de un 14% comparado con el año anterior. Son 446 millones de dólares más que se facturaron. A esto hay que sumarle que hubo aumento de precios de otros productos a nivel internacional y nacional y hay un crecimiento de la materia prima que ha llegado a cifras históricas. Estamos hablando de que en este 2021 Uruguay está llegando al año récord en la historia; tan solo 2013, 2014 y 2018 habían sido históricos en remisión de litros de leche. Se vende toda. No se tira. Estamos hablando de que se estarían remitiendo a las plantas en este momento 2.149 millones de litros de leche en el año».

«Es tal el crecimiento y también el proceso de acumulación y concentración de capital en la industria que nos encontramos con el productor récord», precisó haciendo alusión a los «malla oro» del sector. «En el marco del discurso de pérdida tenemos productores que no llegan a mil litros, pero también nos encontramos con uno que tiene 519.000 litros por día, como es Bulgeroni en el megatambo de Durazno. Estamos hablando de que hay un tremendo crecimiento, lamentablemente acompañado de un proceso de concentración y de acumulación de capital en pocas manos. Esa es la verdadera dificultad en la que vive constamente la lechería. El problema que tiene el productor es el proceso egoista que tiene en su seno la industria a lo largo de la historia».

De esta manera destacó el aumento de las inversiones que han traído un aumento de la productividad, pero con caída de las horas trabajadas. «Las empresas se encuentran invirtiendo de una forma brutal en nuevas torres de leche en polvo, que son inversiones millonarias, nuevas plantas de alimentos, de desmineralizado de suero, queserías, nuevas maquinarias, muchísima tecnificación. Incluso, como han dicho algunos negociadores de la industria, la productividad se ha incrementado por la maquinaria de una forma brutal al punto tal que esto lo podemos comprobar porque el índice de volumen físico de lo que producimos tuvo un crecimiento tremendo en un 8,5, pero con una caída en las horas trabajadas del uno por ciento, comparado con el anterior. Tenemos que decir que claramente el crecimiento de la producción ha estado sostenido por el aumento de la productividad y por la tecnificación del trabajo. En el marco de una revolución tecnológica que no piensa en ningún momento en el bienestar social, sino que piensa pura y exclusivamente en cómo avanzar para ensanchar la tasa de ganancia de los sectores dominantes».

En ese escenario «evaluamos en la asamblea que no podemos aceptar ese relato y es por ese motivo que decimos que no puede haber un escenario en el que, mientras grandes procesos han avanzado en el marco de la pandemia y han permitido que las desigualdades crezcan, que esta gente siga acumulando y los trabajadores sigan perdiendo salario. Sin olvidar que eso repercute en la caída del poder de compra de las jubilaciones y en los ingresos de los comerciantes porque nosotros gastamos nuestro salario en los comercios y ese salario, que no se nos ajusta, es el que se deposita en la banca, como lo demostraron los compañeros de AEBU, cuando revelaron cómo han crecido los depósitos durante la pandemia».

«Reclamamos que se abra un espacio de negociación», subrayó y recordó que con anterioridad «el propio Ministerio de Trabajo no respetó la naturaleza de los Consejos de Salarios y no permitió abrir un subgrupo en la octava ronda (de 2020) e instaló esa pérdida de 4,33%, lo que significa entre 16 y 18 salarios en el año. Reclamamos un espacio para negociar que permita que los trabajadores no tengan perdida salarial y se recupere. Y a su vez se nos garantice que no perdamos porque las pautas salariales que se nos proponen son de pérdida salarial».

«De no abrirse ese espacio el próximo lunes 11, iniciaremos las medidas con el trabajo a reglamento en toda la industria», precisó Méndez. Asimismo, «el jueves 14 realizaremos un plenario de la federación para analizar el escenario y la posible profundización de las medidas».

«Lo cierto es que en el marco de las pautas salariales no hay garantías y lo que decimos es que se está avanzando en un proceso en el que se le está quitando contenido a la negociación colectiva. Tenemos muy poco margen para la negociación. Queremos creer que la cámara de la industria también quisiera negociar y no entrar en una situación de conflicto en plena temporada. Para nosotros las condiciones están dadas y no se puede pedir a los trabajadores que sigan perdiendo», sentenció.

Cierre de empresas y reclamo de soluciones

En este marco está también la defensa de las fuentes de trabajo. «En este contexto de acumulación en pocas manos hay víctimas. Calcar es una de ellas. La mala gestión empresarial junto al proceso de competencia brutal en la industria ha llevado a que una cooperativa, que se encuentera en dos localidades del interior como Carmelo y Tariras, tenga una situación de gran dificultad. Ellos no tienen responsabilidad alguna en la mala gestión, no tienen responsabilidad en la competencia entre empresas, pero en el último acuerdo hasta los trabajadores terminaron teniendo una caída de su jornada laboral con pérdida salarial equivalente», subrayó.

Otro ejemplo es Inlacsa, de Salto, propiedad de la multinacional Parmalat. Allí 51 trabajadores permanecen en seguro de desempleo tras la decisón de la firma de cerrar la planta en esa ciudad y llevar todas las operaciones a Cardona.

«Nosotros planteamos que tiene que haber solución para nuestros compañeros de Inlacsa Salto Parmalat. La multinacional francesa, una de las máximas industrias de la alimentación en el mundo, está planteando el cierre definitivo de la planta de Salto. La planta está cerrada. Solamente se está recibiendo la leche y la están procesando en Cardona. Nosotros decimos que tiene que haber una solución que le asegure los puestos de trabajo a nuestros compañeros en Salto», explicó.

«La empresa hoy industrializa 220.000 litros y pretende pasar a 320.000, es una clara demostración del proceso de concentración en menos manos y en menos industria. Pretenden cerrar una para ensanchar su tasa de ganancia y concentrarse en Cardona. Pero no en un escenario de mantenerse, sino de crecer. En ese escenario si nosotros miramos el mapa de la industria láctea, vemos que el litoral norte está fuertemente comprometido», concluyó.

1 comentario en «Una lucha por el salario y el trabajo»

  1. paulina Marie Antoinette du Louis XVI et des dames exaltées Mdmes. Lamballe, Polignac, Elisabeth Louise Vigée Lebrun, Campan et Lamonjitaquepinte  | el 9 octubre, 2021 a las 2:39 pm |

    «-… Inexplorada, vestal e impoluta mami…
    (…como ‘todos’ los foros saben mi mami es virgen);
    … Pepe le llamó… (largá el arroz):
    ……………………………………………..»buen mozo»… -«…

    … ¿…»- mami… ?;

    ¿m-mami…?…

    mm… … mm…creo que llamaré al 911… ya vuelv…

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