Una red de espionaje interno sin control judicial ni legislativo

La ley de inteligencia, que tiene mayoría para ser aprobada en un mes en el Uruguay, modifica el Servicio de Inteligencia del Estado (SIE) y da institucionalidad a la construcción de una red de espionaje interno subordinada solo al Presidente de la República.

Quien fuera coordinador de Inteligencia durante ocho de los quince años de gobierno del Frente Amplio (en Defensa, Aduana y coordinador de los servicios del Estado), Augusto Gregori, entiende que se abre un período de incertidumbre por los próximos cinco años de gestión, en los que la pesquisa secreta está en la lógica de los hechos. Para peor, “cuando se pone una agencia de inteligencia pegada a un Presidente, es muy difícil que este resista la tentación de usarla; es muy difícil”.

Para Gregori, “lo que pasó con Macri al menos en cuanto espionaje interno se reproduce acá, y va a rebotar en la Argentina, con el agravante de que hoy estamos recostados en Brasil”. Va a pasar más, analiza Gregori. “Las Fuerzas Armadas hoy tienen una autonomía casi total; prácticamente se transformaron en un partido político encabezado por CA. Lo cual es muy peligroso para una democracia, porque es un partido político apoyado por una fuerza armada. Implica una vuelta a viejos tiempos que creíamos superados. Esta etapa de injerencia paulatina de las Fuerzas Armadas en el accionar político ya la vivimos en el Uruguay y se llegó a que en febrero de 1973 ellas rechazaran el nombramiento de un ministro, y sacaran un comunicado con prácticamente un plan de gobierno. El Parlamento funcionaba y ni siquiera se reunió ante eso”. La anécdota vale la pena. El general Antonio Francese ya había sido ministro de Defensa y de Interior cuando Juan María Bordaberry lo nombró nuevamente en Defensa, el 8 de febrero de 1973; Ejército no lo aceptó y Francese fue ante Bordaberry a renunciar: “Señor Presidente, usted tiene el apoyo de su esposa y de sus ocho hijos. Yo solo tengo este librito; después, no tengo nada”, le dijo, mostrándole la Constitución.

“Eran tantas las cosas que venían haciendo las Fuerzas Armadas, tantos escalones chiquitos que fueron subiendo, que eso, que prácticamente era un golpe de Estado, se tomó como una cosa más. Y en la historia figura que el golpe de Estado lo dan el 27 de junio de 1973; meses después”, señala Gregori.

“El problema actual es que están volviendo a recorrer ese camino, en las declaraciones y las cosas que hacen; es el mismo proceso, objetivamente. Que empezó durante la administración del FA, con declaraciones políticas de  mandos militares, y las más groseras fueron las de Manini, que merecían lisa y llanamente la destitución. De hecho, cuando se rompe la cadena de mando de una institución vertical como el Ejército con el poder civil, el poder militar empieza a actuar por su cuenta, y eso es lo que pasó en el Uruguay”.

Esta ley de inteligencia en tratamiento parlamentario fue muy posiblemente producto laborioso de los coroneles con experiencia directa en el tema, y entregada como paquete cerrado a Lacalle para integrar el proyecto de ley de urgente consideración, que abarca treinta temas en medio millar de artículos que de acuerdo a la Constitución necesita ser aprobada en plazo perentorio, ya sea como la mandó el Ejecutivo, o como salga de su tratamiento legislativo, ya que no hay votos para rechazarla.

Con ella aprobada, el Servicio de Inteligencia de Estado cumplirá la orden presidencial y se dedicará al narcotráfico como prioridad nacional, aunque algunos pequeños atentados sucedidos sugieren que también se puede incorporar el terrorismo a sus objetivos. Son todos temas internos. “Y donde abras esas puertas, no hay límites. Es muy difícil que no pasen de una cosa a otra, porque todo se interconecta”, señala Gregori.

En contraposición, Gregori señala un ejemplo de Inteligencia de Estado que debería ocuparlos: actuar en estrecho contacto con el excelente grupo de científicos que asesora a Presidencia en materia sanitaria y coordinando grupos en materia económica y de relaciones internacionales “para el tsunami económico que se viene en lo nacional, en lo regional y en lo global; lo otro es policial”.

Pero con esta directiva presidencial, “estamos en problemas que terminan en lo que le pasó a la Argentina: inteligencia interna y en materia política, de acuerdo a opiniones de personas o por análisis y suposiciones que alguien hace. La inteligencia hacia adentro no reconoce límites, y por eso se hace hacia el propio partido de gobierno: la sensación de poder que da el instrumento es demasiado grande. En el caso de Argentina y del Presidente Macri, se ve un uso indiscriminado del poder, que instituye la impunidad y el uso espurio de su influencia, a partir de una primera señal que fue muy fuerte, cuando les dijo que no tenían que dar cuenta de los gastos reservados. Como señal para los que están en el tema es un vamo’arriba. Es una señal que significa que en el fondo todo es posible.”

1 comentario en «Una red de espionaje interno sin control judicial ni legislativo»

  1. ¿Pompinocho formando un estado gestapo?
    ¿Fue eso lo que no le dijeron a sus votantes descerebrados monocromos y ovejitas obedientes?
    ¡¡ Cuánto humo y dezman se compraron las ovejitas genuflexas de Pompinocho !!!
    Pero bueno, me imagino que todavía están festejando la rebaja de sueldos y salarios, anunciada por el INE.

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