Wilsonismo y Artiguismo: ¿Quiénes los reivindican?

Por Rafael Bayce.

En la foto: monumento homenaje a Wilson Ferreira Aldunate en la rotonda del llamado Aeropuerto viejo, en Canelones. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

De las cosas más peligrosas que hay en ciencias sociales, y particularmente en ciencia política, es la liviana adjudicación de adhesiones a ideas a partir de que alguien simplemente lo dijo, sin bucear nada en lo que han hecho o no en su práctica política a partir de esa cacareada pertenencia. Otra cosa peligrosa son los nacionalismos definidos desde tiempos tan lejanos que más que una orientación constituyen una difusa nube emocional de contenidos difíciles de precisar.

 

Vaguedad e imprecisión de los wilsonismos

El primer peligro puede ejemplarizarse, en nuestros días, por la vaguedad y ausencia de contenidos que caracteriza la calificación de Jorge Guapo Larrañaga como ‘wilsonista’, principalmente desde su liderazgo de Alianza Nacional, bastión de la herencia wilsonista -pero junto al Movimiento de Rocha, y no único, como afirma Larrañaga Vidal- al interior del Partido Nacional. Y la interrogante se extiende, con mayores interrogaciones aún, al lanzamiento del nuevo sector, ‘Juntos Podemos’, liderado por el hijo de Larrañaga, Jorge Larrañaga Vidal.

La única idea concreta, referida como wilsonista, que hemos encontrado al interior de esa tupida y vaga cháchara en la que pueden creer periodistas, pero jamás científicos sociales, es la descentralización, cualidad muy poco distintivamente wilsonista, ya que estamos.

Pero así como cuesta encontrar alguna idea concretamente wilsonista mencionada por aquellos que se autocalifican de tales, es muy fácil encontrar rasgos no wilsonistas mencionados como tales en el intento de sumar wilsonismo a determinadas ideas o prácticas: tal el caso de la reivindicación de la cercanía a la gente en la escucha de su voz y de la cercanía a los operadores concretos, por ejemplo en el apoyo personal cotidiano que el Larrañaga ministro del Interior daba a los procedimientos policiales cotidianos. Que puede ser, sin duda, una práctica saludable y que suma emocionalmente, pero que no tiene nada de wilsonista, que no se hubiera opuesto a ella, claro; pero que nunca la recomendó ni llevó a cabo de forma distintiva y específica.

Alianza Nacional y el Movimiento de Rocha, no solo Alianza Nacional, ha sido la bifurcación del wilsonismo en épocas poswilsonistas. Jorge Gandini expresó, en Montevideo, en especial cuando su mayor cercanía al wilsonismo, durante la militancia en Asceep, una vertiente también importante. Porque la extensividad del liderazgo de Larrañaga al frente de Alianza Nacional coincide más con un desdibujamiento del wilsonismo en el Partido Nacional, que con una herencia y sucesión del mismo. Ya en su última etapa, de desesperación electoral, manda al diablo lo que le quedaba de wilsonismo, promueve la derechista campaña por Vivir sin Miedo, enfrenta a la Institución de Derechos Humanos, pretende obtener datos que nadie debía dar sobre cultivadores de cannabis, manifiesta un ‘miliquismo’ ministerial.

Más allá de su prolongada pertenencia directriz en Alianza Nacional, y pese a que se le han atribuido póstumamente calificativos de wilsonista, no he observado prácticas wilsonistas o de sucesión wilsonista en su vida política. Exitosas iniciativas, como el Congreso de Intendentes, no son wilsonistas; y prácticas como la cercanía, en la escucha y en el hombro con hombro, tampoco fueron promulgadas por Wilson. Pero el hecho de que tanto el Congreso como la cercanía no fueran de estirpe wilsonista no quiere decir que hubieran sido rechazadas por Wilson, que no las había propuesto; pero simplemente no lo eran, ni deberían ser calificadas de ‘wilsonistas’ solo porque las ha promovido alguien calificado como tal.

Con los wilsonismos pasa como con tantos otros ‘ismos’ desatenta y desinformadamente usados como camisetas o paraguas cuyo uso da prestigio, intentos ante los cuales no hay que comerse la pastilla; es normal que el gato por liebre se intente, pero no hay obligación de creérselo; quienes tienen información calificada deben abrirles los ojos a los que no la tienen. Para no parecer desvalorizando corrientes blancas, añadamos un ejemplo de tiendas coloradas: el ‘batllismo’, inicialmente ‘batlleordoñismo’, se prolongó históricamente agregando otros ‘finales’ a diversos batllismos; pero esos nuevos batllismos fueron siempre ‘antibatlleordoñistas’, salvo el ‘batlleberrismo’ de los 40, extensión temporal del ‘batlleordoñismo’, neobatlleordoñismo. Pero ya desde ese entonces, la hegemonía partidaria colorada está integrada por tres grupos de antibatlleordoñistas: el exriverismo  de los Manini Ríos, representado por La Mañana y El Diario, el ‘batllepachequismo’ de César Batlle Pacheco, de la lista 14, representada por El Día, y el más novel ‘batlleibañismo’, progresivamente centrado en Acción y en la lista 15 Luis Batlle Ibáñez. Llama la atención que los colorados hoy se rasguen tanto sus vestiduras; se dedicaron progresivamente a enterrarlo, lo discontinuaron; el FA ha estado más cerca de don Pepe que los colorados, en los últimos 55 años; desde la semántica de los contenidos puede reivindicarlo como ícono propio más que los colorados. Como vimos, algunos de esos ‘batllismos’ son más antibatlleordoñistas que probatllistas; no tienen por qué ofenderse de esa retroidentificación ideológica; casi todo el batllismo ha sido, desde los 50, antibatlleordoñista; solo Flores Mora, Vasconcellos, la CBI y los colorados que emigraron al FA no lo fueron. ¿Puede pasar con el wilsonismo lo que pasó con el batllismo?

 

Cabildo Abierto: ¿nueva derecha?, ¿artiguismo?

Así como se mantienen paraguas ideológicos prestigiosos tales como el wilsonismo y el batllismo aun cuando sus contenidos originales y distintivos sean ignorados o falseados, hay también movimientos ideológicos de construcción de los que podrán ser más adelante nuevos ‘ismos’. En las probetas de laboratorio ideológico políticas hay diversos elementos de interés indudable para la edificación de utopías contrarias a las izquierdistas y a las globalizadoras, más atractivas como rebeldía iconoclasta que las desteñidas banderas revolucionarias de dos siglos de izquierda progresivamente light, descafeinada y desemantizada, a saber: uno. Cabildo Abierto, que, para los entendidos, refiere a la manifestación de soberanía popular predemocrática que fue modelo para el comunitarismo artiguista, desde que la resistencia española a la invasión napoleónica se manifestaba en ‘cabildos abiertos’ de resistencia soberana, tales como el ejemplar de 1808 en Montevideo, ante ojos artiguistas bien abiertos; dos, el artiguismo como vaga capa supermánica, más nodo emocional que inspirador de contenidos; tres, un neonacionalismo antiglobalizador que los despojos y desigualdades de la globalización ya han transformado en ‘glocalización’ desde las reivindicaciones locales que ha instigado; cuatro, un rechazo por bajo inspirador de utopías nuevas, tanto de la globalización, en especial de la neoliberal, como de las soluciones de izquierda opositora y utópica que han suscitado las izquierdas, premarxistas, marxistas y posmarxistas; cinco, un material cuasi-integrista de catolicismo tradicional (Alberto Methol Ferré), reivindicado por élites militares; seis, un lumpen y subproletariado populistamente atendidos desde Pacheco Areco, pasando por Pepe Mujica y adquiriendo el matiz cabildista actual.

Este cóctel posible a partir de elementos de aspiración utópica y de rechazo distópico puede tener su atractivo entre la intelligentsia y puede darle cierta pátina intelectual a un partido político, en clave de crecimiento posible. Pero su crecimiento sufrirá las espadas de Damocles, en primer lugar, de su identificación con militares resistentes a la aceleración del proceso de los desaparecidos; y en segundo lugar, si el discurso de la militancia joven, y de la Jaca, en especial desde las redes sociales, por energúmenos como Quintana y las hermanas Radaelli, borra con el codo todo lo que se edifica ideológicamente con el interesante intento de sumar esos seis factores en la cristalización uruguaya de una nueva derecha 2.0, posfascista, pospopulista, de antisistémicos no izquierdistas de rebeldía esperanzada en nuevas utopías, tanto que convierten las antiguas utopías en distopías. La izquierda no entiende este panorama, y se deshilacha persiguiendo obsolescencias aún vigentes pero en acelerada retirada.

1 comentario en «Wilsonismo y Artiguismo: ¿Quiénes los reivindican?»

  1. DE ARTIGAS SE CONOCE PERO DE WILSON QUE HIZO POR SU PAIS CONCRETAMENTE?, NADIE HABLA DE ZELMAR MICHELINI, SEREGNI Y VAZQUEZ, IMPULSORES, PROPULSORES Y LO MAS IMPORTANTE ACTORES QUE DIERON LA VIDA, WILSON MUCHA CHACHARA, HUMO, UNA IMAGEN DE PELOS AL VIENTO (COMO SI ESO SIGNIFICARA ALGO), PERO QUE NUNCA FUE Y COMO ES TAN LIVIANO ES POSIBLE QUE LO TOMEN LOS BLANCOS PILLOS PARA ENARBOLARSE CON PINTURA HUMANISTA, PERO ES SOLO ESO PINTURA.
    EN DEFINITIVA LES PERMITE DISFRAZARSE MUY BIEN DE PIEL DE CORDERO A LOS QUE SON LOBOS.
    LAS IMAGENES LIVIANITAS SON ESO MARKETING, DE UNA LIBERTAD QUE NO ES, DE UNA HUMANIDAD QUE NO ES. PORQUE WILSON ERA ESO UN HUMANISTA HASTA AHI NOMAS, NO LE PIDAMOS MUCHO PORQUE NO SE LA IBA A JUGAR.

    PORQUE NADIE EN LA IZQUIERDA PAGO UN MONUMENTO A ALGUNOS DE LOS QUE NOMBRE, COMO EL QUE ESTA EN EL VIEJO AEROPUERTO DE WILSON, DORMIDOS EN LOS LAURELES O HIPOCRITAS FALSOS HUMANISTAS, LOS AMANTES DEL PODER ESTAN EN TODOS LOS PARTIDOS EXITOSOS, QUE PROMETE PODER U PUESTOS A QUIEN SE SUMA, PORQUE NADIE QUIERE ESTAR CON LOS PARTIDOS DE CAUSAS PERDIDAS SI NO TE DAN PUESTOS POR ELLO.
    MIREMOS A ALMAGRO FUE DE DERECHA MIENTRAS LE DABA PUESTO, LUEGO DE IZQUIERDA CUANDO PODIA ACODARSE TAMBIENLUEGO VOLVIO A LA DERECHA PORQUE NUEVAMENTE AHI ESTABA EL PODER Y CARGOS.

    VAYAN POR LA INTERBANEARIA Y PREGUNTENSE CADA VEZ PORQUE AHI ESTA ALGUIEN REPRESENTA EL SUFLE Y NO ALGUIEN QUE REALMENTE HIZO COSAS PARA EL CAMBIO, NO DISCURSITOS ENSAYADOS, COMO FUERON, Y LO SON HOY EN DIA DE LA IZQUIERDA FLAN.

    PREFIERO UN POLITICO QUE DIGA NO PUEDO DECIR LA VERDAD PORQUE PIERDO MI SUELDO O UNO QUE TIBIO QUE NO DICE NADA PARA SEGUIR EN EL PUESTO, NO VAYA A SER QUE SE ENOJEN QUIEN LE DIO EL PUESTO.

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