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Una trilogía teatral sobre terrorismo de Estado: "El público necesitaba estos temas en escena"

Con Cartografías sobre la identidad, obra centrada en la vida de Mariana Zaffaroni, el director teatral Fernando Parodi abrió la segunda parte de una trilogía dedicada a abordar el terrorismo de Estado.

El pasado 27 de septiembre se estrenó en la Sala Zabala Muniz la obra teatral Cartografías sobre la identidad, la segunda parte de una trilogía del director Fernando Parodi que aborda el terrorismo de Estado a partir de la historia de Mariana Zaffaroni, y a 50 años de su secuestro. Interpretada por Valeria Fontán, con dramaturgia de Leonardo Sosa y aportes de la propia Zaffaroni, el monólogo rinde homenaje a una de las historias más emblemáticas de la memoria reciente del país, desde una mirada íntima y humana.

“Mariana fue secuestrada el 27 de septiembre del 76. Una bebé. Tenía 18 meses”, señaló Parodi. Aquella jornada de 1976, en el marco de las acciones del Plan Cóndor, la niña fue secuestrada en Buenos Aires junto a sus padres, Jorge Zaffaroni y María Emilia Islas, quienes continúan desaparecidos. Mariana permaneció unos días en el centro clandestino de detención y tortura Automotores Orletti hasta ser apropiada por Miguel Ángel Furci, un agente de inteligencia de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE), y su esposa Adriana González, quienes la inscribieron como propia bajo la identidad de Daniela Romina Furci.

Mariana Zaffaroni "no había podido realmente contar su historia"

La inauguracion de la obra contó con una presencia clave entre el público espectador, lo que generó una experiencia emotiva y potente. “El estreno, que de alguna manera también es un acto conmemorativo, se hace exactamente el día que se cumplen los 50 años. Y contamos con Mariana [Zaffaroni] en la platea, eso es muy particular: tenés al personaje en escena y a la persona en la platea, a pocos metros, conviviendo”, relató el director, calificando la jornada como una experiencia positiva en la que la propia Zaffaroni se mostró “muy contenta, conmovida y agradecida”.

Para Parodi, el consentimiento y el involucramiento de Zaffaroni resultaban indispensables antes de embarcarse en este proyecto: “No hubiese hecho este espectáculo si ella no hubiese estado de acuerdo”, aseguró. El contacto inicial se produjo el 22 de marzo de 2025, cuando ella cumplió 50 años, un cruce de caminos que coincidió con la necesidad personal de narrar su vivencia tras la publicación del libro Los nietos te cuentan cómo fue. “La historia de ella, en el libro, es muy acotada, [porque] todas las historias tienen 10 páginas. De alguna manera, a esa edad, siente que todavía no había podido realmente contar su historia”.

Tres aristas del terrorismo de Estado

La propuesta escénica se inserta en un proyecto artístico de largo aliento. Según contó el director, tras el recorrido de Autopsia sobre lo impune —obra centradas en el caso de las Muchachas de Abril—, tomó conciencia de que, al narrar el terrorismo de Estado, no podía quedarse solo con las historias sobre asesinatos, ya que "las consecuencias fueron múltiples". Es entonces que decidió realizar una trilogía que abordara las ejecuciones, la apropiación de niños y la desaparición forzada, cuya última entrega narrará la historia de Oscar Tassino.

"Autopsia sobre lo impune surge como un proyecto único.Lo que pasó fue que, una vez que tuvo contacto con el público, nos encontramos con un público que, de alguna manera, estaba necesitando tener estos temas en escena. Y también de la manera que los que los abordamos", dijo señalando que, debido a la temática, "son espectáculos muy políticos", pero "con el foco en las experiencias más personales, en la parte más íntima".

A su entender, este tipo de relatos, desde una perspectiva humana, “son fundamentales" porque, a diferencia de lo que cuenta la historia o la prensa, en el relato personal "hay una información que es colectiva" y que "tiene más que ver con otra fibra", algo que, según su sentir, "no está tan puesto sobre la mesa". En Cartografías sobre la identidad, aseguró el director, la voz y el aporte de Zaffaroni es el insumo principal.

Por otro lado, valoró que esta perspectiva ha permitido convocar tanto a espectadores cercanos a las causas de derechos humanos como a público joven que busca aproximarse al pasado desde nuevas sensibilidades: “Tuvimos públicos jóvenes, que no conocían la historia, y también tuvimos mucho público que conocía la historia [...] Y ahí aparecieron un montón de cosas, porque muchas veces lo que se sabe es el titular”.

Para dialogar con las nuevas generaciones, Cartografías sobre la identidad apela a recursos estéticos y dramatúrgicos contemporáneos. “Es un monólogo híbrido donde hay momentos que hay representación pura, pero hay muchos momentos que sí nos instalamos en un lugar dramático. Es un espectáculo que la palabra convive con las visuales, convive con música que es creada para la obra. El espacio sonoro en sí, la iluminación, no apuntan solamente a lo que es la representación clásica, realista”, detalló el realizador.

Asimismo, Parodi explicó que la pieza elude el tono marcadamente solemne para incorporar matices de humor extraídos de la propia trama vital de la protagonista. “Intentamos salirnos de un lugar solemne y la excesiva seriedad [...] Y la verdad es que la historia de Mariana tiene episodios que son tragicómicos, y nosotros utilizamos eso y la gente se rió, por momentos”, expresó.

Lo personal y lo colectivo

Consultado sobré qué lo movilizó a elegir qué historias contar, entre las miles de personas que fueron atravesadas por el terrorismo de Estado, contó que, en el caso de las Muchachas de Abril, lo involucró un sentimiento muy personal. "Mi hija tenía 19 años en ese momento, y ese drama lo vi como a 50 años después, sentía una impunidad muy latente. Puede parecer egoista, pero entre desde una sensación personal".

Cuando decidió trabajar sobre la problemática del robo de niños por parte de las fuerzas represivas, la figura de Mariana Zaffaroni emergió por el peso simbólico y la complejidad de su búsqueda. “Es un caso emblemático porque la búsqueda de Mariana fue muy popular, muy colectiva”, afirmó el director. Y agregó: “El proceso de Mariana es muy largo y muy difícil, lleno de conflictos y contradicciones y un montón de elementos que le dan vitalidad desde el punto de vista teatral”.

Esa complejidad, según explicó, radica en la doble fractura del vínculo familiar y la alteración deliberada de la identidad durante su infancia y juventud. “Mariana es arrebatada como dos veces. A los 8 años la familia biológica logra dar con su paradero, pero ahí los padres apropiadores huyen con Mariana y la familia pierde contacto otra vez. Y ahí Mariana tiene un montón de años donde le hacen ver que el peligro son esos otros que la están buscando y que son capaces de separarla de sus padres”, reconstruyó Parodi. Esa dualidad atravesó de manera contundente la historia de la protagonista: “Ella tuvo dos nombres: fue Mariana Zaffaroni hasta los 18 meses y después fue Daniela Romina Furci hasta los 19 años”.

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