«Aquí se respira lucha», «El Covid mata más que el machismo», «El virus que más mata y el más ancestral es el patriarcado», «Tocan a una, tocan a todas», «Quiero crecer libre», se podía leer en algunos de los carteles sostenidos por mujeres mientras transitaban pacíficamente. La mayoría de las presentes gritaron y cantaron a través de los tapabocas, casi sin descanso, las canciones típicas del repertorio feminista en la cual quedaban reivindicadas las diferentes luchas. «Señor, señor, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente», «Mujer escucha, únete a la lucha», «Iglesia, basura, vos sos la dictadura»,»Yo sabía, yo sabía, que a los violadores, los cuida la policía y la justicia». «Y tiemblan, y tiemblan, y tiemblan los machistas, América Latina será toda feminista», eran algunas de las letras del cancionero.
Hacía la libertad
Sobre las 19.00 horas las manifestantes comenzaron a llegar a la Plaza Libertad donde terminaba el recorrido que marcaba la propuesta. En ese lugar, todas sentadas, cantaron juntas la canción «Vivir sin Miedo» reversionada por la cantante mexicana Vivir Quintana. La coordinadora también le había sugerido a las mujeres que se quedaron en sus casas que entonaran esta canción.
“Que tiemble el Estado, los cielos, las calles. Que tiemblen los jueces y los judiciales. Hoy a las mujeres nos quitan la calma, nos sembraron cielo, nos crecieron alas. A cada minuto de cada semana, nos roban amigas, nos matan hermanas. Destrozan sus cuerpos, los desaparecen. No olvides sus nombres, por favor, cuando te manifiestes”, dicen las primeras estrofas de la canción.
La marcha del 8M finalizó con la lectura colectiva de la proclama de este año, que fue redactada por María Utopía, integrante de la Coordinadora de Feminismos. «Y mientras las jerarquías avanzaban prepotentes en la voz de otros, los feminismos se hicieron carne en cada lucha, abrazando la rebeldía», expresaba uno de los pasajes del texto.
«En una plaza llamada libertad nombramos las veces que fuera necesario seguir en lucha hasta que todes seamos libres», continuaron leyendo juntas cada una de las estrofas, mediante las cuales denunciaron la violencia machista y los feminicidios, rechazaron a «los malos gobiernos que hicieron del neoliberalismo su estado» y al «progreso destructivo». Mediante el texto de la proclama también reivindicaron el aborto, los derechos de las identidades de género no hegemónicas, así como los de los cuerpos «afros, indios, mestizos, migrantes, de niñas y de viejas».
«Defender como manada nuestros sueños y horizontes dignos y contra la precarización y el control de la vida, tejer rebelión y un millón de tramas feministas. Para que luego de barriada la violencia en el mundo, encontrarnos gritando:¡que viva la lucha feminista!», aclamaron una vez más, que no será la última.