Algunas de estas acciones son: seguimiento y control estricto del embarazo con equipos multidisciplinarios; garantizar condiciones para el mantenimiento de la burbuja familiar de las embarazadas; régimen especial de teletrabajo, plan de vacunación específico y respaldo económico a las embarazadas en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
Proyecto integral
Lustemberg precisó que se trata de un proyecto orientado a la protección de la mujer embarazada, tanto a las que están vacunadas como las que no. «Es un tema de protección social, con una mirada sanitaria, económica y social», aseguró.
Por otro lado, manifestó que es necesario trabajar en la comunicación con la ciudadanía y acercar a las mujeres a los puestos de vacunación.
Libschitz enfatizó en la «muy baja tasa de mujeres embarazadas vacunadas», cuando la comunidad científica ya afirmó la importancia de la inoculación en esta población. A su entender, esta situación se explica por la «la mala comunicación» sobre el acceso a la vacunación.
La legisladora explicó que la falta de un plan de vacunación especifico para las embarazadas derivó en que se agendaran «como cualquier persona» y no en condición de embarazadas.
«En un mes y medio murieron ocho mujeres jóvenes, ocho mujeres que no tenían ninguna comorbilidad, 8 mujeres que dejaron hijos sin madres, ocho mujeres que el gobierno no priorizó en su plan de vacunación», agregó.