Por su parte Joe Biden venció Virginia, Carolina del Norte, Massachusetts, Oklahoma, Maine, Alabama, Arkansas, Minnesota y Tennessee.
El territorio de Samoa americana fue ganado por el exalcalde de Nueva York, Mike Bloomberg. En la contienda también participan junto a Sanders, Biden y Bloomberg, la senadora Elizabeth Warren y Tulsi Gabbard.
Los ciudadanos debían acudir a las urnas electorales para elegir a 1.357 delegados, es decir, el 35 por ciento de los 3.979 demócratas postulados.
El «supermartes» es un evento electoral muy importante para el país, ya que la votación que se hace en 14 estados puede ser determinante para definir el panorama en el resto del país, y de cara a la contienda con el candidato por el Partido Republicano, el presidente Donald Trump.
Según las últimas encuestas realizadas en el país, Sanders llegó a esta jornada siendo uno de los favoritos entre varios sectores de la población.
La campaña de Sanders defiende ideas como la cobertura universal de salud y un alza del salario mínimo; capta buena parte del voto latino, tiene gran movilización y ha logrado una recaudación récord a base de contribuciones de particulares.
Sin embargo Joe Biden, vicepresidente de la era Obama, ha logrado contener la ola de Bernie Sanders con victorias en nueve de los 14 Estados en juego y se ha encaramado como una alternativa más que sólida ante el senador izquierdista de Vermont. La retirada de candidatos ha cambiado el tablero de juego en apenas 48 horas y fortalecido a Biden, al que hace una semana casi se le daba por muerto.
El objetivo común es derrotar a Donald Trump, el camino para conseguirlo se acabará de decidir en las próximas semana o meses. De momento, la noche ha dejado algo claro: en un momento récord de diversidad política en Washington, con una participación inusitada de mujeres en política, la presidencia se juega entre tres hombres blancos septuagenarios.