“El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos. No hay dos fuegos iguales. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros, otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
Volvemos siempre a Galeano para llenarnos de su paz y sabiduría, porque a pesar del tiempo tenemos: “Esa manía inexplicable de pelear por un mundo que sea la casa de todos y no la casa de poquitos y el infierno de la mayoría”.