La semana pasada, varias organizaciones como la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios o la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios hicieron llamados a boicotear la PSU que se rinde los días 6 y 7 de enero, acusando al test de ser segregador y clasista.
Este lunes varios colegios y establecimientos amanecieron ocupados por estudiantes, y en otros se realizaron protestas en el interior, dejando a varios alumnos afuera de las aulas.
Según el balance entregado por Galli, 67 de los 720 locales de rendición de la PSU en todo el país registraron algún tipo de alteración.
Asimismo, un 10% de los 297.437 estudiantes que se inscribieron para rendir el examen no pudieron realizarlo.
El llamado de los estudiantes a boicotear la prueba responde a dos cosas: un mensaje a las autoridades chilenas para afirmar que la crisis social que atraviesa el país desde octubre no ha amainado, y una crítica particular al sistema de la PSU ya que entienden que durante años esta prueba ha privilegiado a aquellos estudiantes egresados de colegios privados y de estrato social alto.
(En base a Sputnik)