En cuanto a la dinámica regional, el mandatario defendió la postura de Teherán asegurando que el país siempre ha respetado la soberanía de sus vecinos y que no existe una intención de hostilidad hacia las naciones colindantes. En este sentido, justificó las operaciones contra bases estadounidenses ubicadas en territorio vecino como una medida de última instancia, argumentando que dichos países no han cumplido con su responsabilidad internacional de impedir que su territorio sea utilizado como plataforma de lanzamiento para ataques contra Irán.
Finalmente, el presidente Pezeshkian dirigió una crítica severa hacia la Unión Europea, acusando al bloque comunitario de adoptar un enfoque destructivo y contradictorio. El mandatario señaló que, si bien la Unión Europea fundamenta su retórica en el respeto al derecho internacional, en la práctica ha decidido ignorar las violaciones a los principios de soberanía cuando estas afectan a Irán. Concluyó instando a la comunidad internacional a revisar sus posturas y a facilitar un marco de seguridad que respete la integridad del país para permitir el fin definitivo de las hostilidades.