El embalse estará ubicado sobre el arroyo Casupá, afluente del río Santa Lucía, para reforzar la producción en Aguas Corrientes. Se proyectó una capacidad total de 118 millones de metros de cúbicos (m3), casi el doble de Paso Severino (67 millones de m3), la reserva actual más grande, junto a Canelón Grande (18 millones de m3).
El gobierno prevé una inversión de US$ 130 millones en la represa de Casupá, que sería financiada con un préstamo aprobado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
La empresa busca con la construcción de Casupá lograr reservas de agua bruta para “un período mínimo de 60 días en cualquier circunstancia y época del año, aún en el supuesto de disfunción grave de alguna de las fuentes de agua”, marcó en una presentación del proyecto. El cronograma prevé que las obras se extiendan de marzo de 2027 a setiembre de 2029. Luego comenzaría el llenado que podría llevar un año más.
Paquete de obras
Dada la cantidad de consorcios que se postularon para hacer la obra, Ferreri resaltó que el proceso iba a ser “muy competitivo”. Todavía no hay aún una definición de cuántas empresas que se presentaron a la precalificación pasarán a la próxima fase.
La estrategia de OSE para reforzar el suministro de agua en el área metropolitana es un “enfoque sistémico” que incluye un paquete de obras en la zona, como el Proyecto Neptuno (US$ 213 millones) que incluye una nueva planta potabilizadora al lado de Aguas Corrientes, Casupá (US$ 130 millones) y una planta potabilizadora en Solís Chico (US$ 45 millones).
OSE también prevé invertir en este período US$ 274 millones en saneamiento, y US$ 63 millones en la “modernización” de OSE, que implicaría rebajar las pérdidas, que hoy son la mitad del agua que produce la empresa estatal de aguas.