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Columna destacada | política

Ruidos en la comunicación de gobierno

Se vuelve necesario reflexionar sobre cómo hacer para proponer ideas o debatir lo que se nos antoje con una elaboración mínima que reduzca los ruidos en la comunicación.

Una cosa es si te apedrean el rancho. Otra, si te cae una granizada sobre las chapas de zinc. Pero una muy distinta es si uno mismo tira gatos arriba del techo y después se queja del ruido.

El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, tiró una idea interesante como quien no quiere la cosa y sin decir agua va. Como si decir algo por aquí o por allá no tuviera importancia y diera lo mismo que una propuesta sea entendida y atendida o no.

En semiótica, en tanto ciencia general de los signos, según acuñó Peirce, hay un concepto denominado "ruido" que se entiende como interferencias o perturbaciones en un proceso de comunicación.

Y para utilizar las palabras de Mirko Lampis, profesor del Departamento de Estudios Románicos de la Universidad Constantino de Nitra, de la República de Eslovaquia, este tipo de ruido se trata de "perturbaciones accidentales que afectan negativamente a la calidad y la cantidad de información transmitida. Es como si el ruido anulara la significancia el espacio de los significados posibles dejando en su lugar un caos multiforme de estímulos inconexos e incomprensibles".

Siguiendo a Lampis en su ensayo "Ruido y semiosis", publicado en la revista de la Asociación Chilena de Semiótica (No. 20 del primer semestre de 2024), éste nos recuerda las definiciones del diccionario de lengua española actual, que sobre ruido dice: 1. a) Sonido inarmónico; b) mezcla confusa de sonidos. 2. Serie abundante de comentarios o discusiones provocados por alguien o algo. 3. Alboroto o pendencia. 4. Teoría de la comunicación: perturbación que estorba la comunicación.

Ahora que más o menos entendemos de qué va la cosa con este tipo de ruido que distorsiona y entorpece, también hay que tener en cuenta que tal perturbación no siempre es tan accidental como parece y, por lo tanto, también puede ser provocada. Y, en una vuelta de tuerca más, que tal resultado, buscado o no, es un ruido que tal vez no haya que verlo como algo que surge azarosamente en el proceso sino que es inherente a la comunicación. Es decir, inseparable de su desarrollo e inevitable. Asumirlo complejiza las cosas, mucho más en la comunicación política tan acuciada por fines usualmente urgentes y necesidades de interpretación y comprensión literales en favor de discursos algo simplistas, lógicas ejecutivistas y períodos de gobierno que se mueven con una mirada de corto plazo. Pero asumirlo no implica aceptarlo y ser indiferente a ese ruido entorpecedor sino entenderlo para reducirlo.

Señales

El tema de fondo es la posible captación de ahorro nacional como inversión en empresas públicas. En ese sentido, Alejandro "Pacha" Sánchez, notorio primer escudero del presidente Orsi, en una entrevista de La Diaria Radio el pasado 9 de marzo, propuso "agarrar a las empresas públicas uruguayas y abrir su paquete de acciones para que los uruguayos puedan poner su dinero, el ahorro nacional de uruguay ponerlo en las empresas públicas uruguayas para que puedan, de alguna manera, hacer otras inversiones". Y luego de recordar los mecanismos creados en el gobierno de Mujica para permitir compra de acciones muy pequeños ahorristas en parques eólicos con participación de UTE y privados, agregó a modo de nuevo ejemplo: "Capaz lo que tenemos que hacer es que nosotros, usuarios de Antel, podamos tener acciones de Antel". Hasta ahí la propuesta lanzada al aire que causó tanto ruido.

Base material

Es obvio que hay un escenario difícil para la inversión extranjera directa. Bucear en el mercado local de capitales es necesario. El ahorro de uruguayos en el sistema financiero local alcanza a 46.000 millones de dólares y la platita que algunos privilegiados compatriotas tienen en el exterior ya supera los 60.000 millones de dólares. Lograr atraer una parte de esa masa de dinero podría ser un importante aporte.

El punto, ante semejante desafío, es si se hace bien para que sea una palanca al desarrollo nacional, en especial por parte de nuestras queridas empresas públicas. Eso exige un buen diseño producto de un buen estudio, con los mejores análisis y las regulaciones que impidan, por el famoso arte del birlibirloque, como pasó tantas veces, que una buena idea con las mejores intenciones en favor del país habrá la puerta de atrás para el ingreso de capitales poderosos, nacionales o extranjeros que se apropien o controlen el capital accionario de Antel, Ancap, UTE, las más codiciadas desde hace décadas.

Codiciadas, no solo como activos a manejar en función de ganancias de unos pocos, sino por ser motores del desarrollo y funcionamiento del país gracias a su propiedad estatal y políticas de redistribución de riquezas en función de políticas sociales para reducir la desigualdad y, por qué no, horizontes mucho más transformadores y revolucionarios, le cueste entenderlo, o le cueste pensarlo, a más de uno que no lo quiere y a otros que no se animan.

Fuera de programa

No deja de ser curioso que los mismos que salieron a decir que no se podía siquiera discutir la propuesta del impuesto del 1 % al 1 % más rico porque no estaba en el Programa del FA, cada tanto tiren este tipo de propuestas. Algo ahí no concuerda con la coherencia a la hora de intentar frenar otras ideas. No hay que descartar que un objetivo sea cambiar el eje de discusión, alejando el debate sobre cómo los muy ricos deben pagar más, abriendo la posibilidad de que inviertan algunos morlacos y jueguen como los malla oro que dicen ser. De víctimas de una izquierda principista a paladines del desarrollo nacional. Habrìa que recordar viejos estudios sobre el carácter rentista y conservador de un burguesía nacional muy poco nacionalista.

Por otra parte, también es necesario concebir al Programa del FA como algo más dinámico antes que verlo como esculpido en piedra. Nunca hay que tenerlo como una biblia repleta de versículos, frases de un profeta fulano o evangelios sagrados de mengano. Sin embargo, lo que no puede es que sea rígido cada vez que se quiere avanzar por la izquierda pero tan flexible a la hora de coquetear con la derecha.

Otro aspecto es aquello de pensar lo que se dice, decir lo que se piensa y hacer lo que se dice. Basta recordar que el presidente Orsi, al ser consultado sobre lo que lanzó el Pacha, rememoró un dicho de Mujica que propuso esta idea, con bastante parecido en cuanto a su escasa definición, allá por el año 2006 y algo se pudo aplicar seis años después en su gobierno, permitiendo la participación de ahorristas minoristas en proyectos de parques eólicos de UTE.

Si en los 15 primeros años de gobiernos del FA se avanzó tan poco, eso muestra algunas de nuestras inercias. Claro que la derecha la tiene peor. Consultados algunos dirigentes de la oposición, a coro le dijeron al Pacha "Bienvenido al neoliberalismo", en un ataque que simulaba ser una defensa. Pero quien quedó más expuesto fue Álvaro Delgado. El candidato derrotado en la pasada elección pretendió hacer pasar como un mérito que, si acaso se le podría llamar así a tal inconsistencia, "hace años" que ellos vienen con el mismo planteo. Incluso le respondió a Brecha que "presentaron un proyecto en 2008, otro en 2014, y que lo tradujeron en el programa de gobierno de Luis Lacalle Pou". Y agregó que también el programa de su propia candidatura en 2024. O sea, fueron gobierno durante 5 años con mayoría parlamentaria en ambas cámaras y no avanzaron ni un solo milímetro en el tema.

El malestar en la política

El tejado caliente alude a una obra teatral de Tennessee Williams titulada Gata sobre el tejado caliente, estrenada en los años 50 del pasado siglo y muy versionada en teatro, aunque su fama mayor la adquirió cuando el cine la llevó a la pantalla con la actuación de Elizabeth Taylor y Paul Newman como pareja estelar.

La obra plantea un drama por un conflicto de intereses que se mezcla con secretos familiares y una lucha de egos que emerge en función de apetencias personales cruzadas. Además de echarse en cara dichos y hechos. En cierto sentido más profundo, también plantea las dificultades de la comunicación cuando no se dice lo que se piensa y cuando no se piensa lo que se dice.

Claro que su título refiere a una frase popular que alude a la acción de andar por techos muy calientes producto de muchas percepciones. Algo o mucho de eso pasa con nuestro gobierno por parte de una porción importante de frenteamplistas que no se sienten representados por dichos confusos o consideran que los hechos no van a la velocidad necesaria. Y, cada tanto, escuchan a dirigentes decir cosas que no son capaces de dejar en claro, generando todo tipo de interpretaciones.

No tirar pelotazos ni correr todas la pelotas

No es la primera vez que el Pacha Sánchez queda en orsai, por posición adelantada. Es cuando habría que pensar un poco más qué significa asumir y tener un cargo que implica una muy alta responsabilidad institucional.No es que quede vetado su perfil político, al contrario, se acrecienta, si se sabe comprender la magnitud de los posibles impactos y ajustar la ansiedad a la hora de presentar propuestas. Otro necesidad es la imprescindible concatenación de mensajes coordinados para evitar sorpresas y reducir errores.

Uno de los problemas generados fue la única unanimidad alcanzada: casi todos y todas repitieron que el tema no estaba claro salvo quienes siempre salen a remedar incluso lo que no se entiende. Para colmo, la derecha le extendió una alfombra con el lema "Bienvenido al liberalismo". El Pacha aclaró que no entra ni la pisa.

Pero ahora queda claro que el Gobierno ya tenía definido el tema para brindar un nuevo estímulo a la inversión de ahorristas en UTE, en la planta solar a construir. De hecho lo presentó esta semana por parte del presidente Orsi y la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona. No parece ser algo improvisado en un par de semanas para apuntalar al Pacha, más bien lo contrario.

La pregunta que surge es ¿a santo de qué el Pacha salió a primerear con una idea que al principio no pudo explicar muy bien y casi todo el mundo no logró entender? Ni hablar de las reacciones que generó en mucha militancia que retrucó con interpretaciones exageradas, deducciones de privatizaciones neoliberales y acusaciones infundadas sobre un Sánchez que quedó en evidente posición adelantada sin que el VAR interviniera.

Está muy bien debatir ideas pero exige tener las cosas más claras si lo que se pretende es pensar con audacia y proponer medidas que impacten en la sociedad con objetivos de transformación social en función del bien común. Otra cosa es querer hacerlo a impulsos personales y personalistas qué rebajan la verdadera elaboración colectiva del gobierno y enredan a la fuerza política.

Pretender remedar al Pepe al comunicar, más allá de que solía tirar catorce gatos arriba de la mesa todos los días, no es para cualquiera. Por eso se vuelve necesario reflexionar sobre cómo hacer para proponer ideas o debatir lo que se nos antoje con una elaboración mínima que reduzca los ruidos en la comunicación.

A menos que se valore como positivo, después de pretender instalar algo, que haya que hacer un raid de otras tantas declaraciones para aclarar lo que se supone que estaba claro pero no fue muy claro al decirse. Mucho más si el tejado está caliente o incluso si se terminan tirando piedras a un techo de cristal, que es el nuestro, el de todas y todos, no solo de quien está en el gobierno.

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