Bielsa habló entonces con el DT del equipo contrario y a renglón seguido tomó una decisión insólita: ordenó a su equipo que se dejara empatar, pese a que ese resultados los perjudicaba y les impedía lograr el ascenso directo.
Todo comenzó en el minuto 72 cuando Mateusz Klich marcó el tanto del Leeds en una jugada que desató la ira de sus rivales, que se quedaron reclamando que el equipo de Bielsa parara el juego ya que uno de los futbolistas había quedado lastimado en la mitad de la cancha.
La polémica se generó porque Tyler Roberts, defensor del Leeds, pareció tirar el balón hacia adelante para que precisamente atendieran a Jonathan Kodjia, delantero del Villa que había quedado lesionado. Sin embargo, Klich recogió la pelota y, para sorpresa de sus rivales, enganchó dentro del área y definió cruzado.
Inmediatamente se produjo una pelea generalizada en el terreno de juego del Elland Road, que decantó en la expulsión del egipcio Anwar El-Ghazi, mediocampista del Aston Villa. Mientras tanto, al borde del terreno de juego, Bielsa protagonizaba una acalorada discusión (traductor mediante) con John Terry, el ex futbolista del seleccionado inglés que forma dupla técnica junto a Dean Smith.
Antes del reinicio del juego, la orden del rosarino fue clara: que sus jugadores se dejaran anotar el empate. Y así ocurrió: sin resistencia, Albert Adomah puso el 1 a 1, que sería el resultado final.
Marcelo Bielsa ordenó dejarse empatar tras marcar gol con rival en el piso