Señala Gómez que el entonces jefe del SENAIN, Rommy Vallejo, quedó registrado en el servidor y la base de datos de las actividades del «Hotel» (Embajada) y las visitas del «Huesped» (Assange) que Morales puso a disposición de su «cliente americano», como consta en evidencias expuestas ante el juez.
Vallejo visitó a Assange el 21 de diciembre de 2017 cuando «se estaba dilucidando la posibilidad» de sacarle del país con pasaporte diplomático ecuatoriano y, por tanto, al amparo de «las inmunidades y la inviolabilidad de la Convención de Viena de 1961», según explicó a Sputnik el abogado Aitor Martínez, del equipo internacional que defiende al ciberactivista.
Rommy Vallejo sería la última pieza del plan, el coordinador de la salida del edificio y del viaje a un «tercer Estado», que finalmente zozobró debido al supuesto soplo del dueño de UC Global a sus contactos en Las Vegas Sands, el imperio de casinos propiedad de Sheldon Adelson, magnate patrocinador de la campaña presidencial de Donald Trump, cercano a Mike Pompeo y asiduo donante del Partido Republicano.
«El último paso era el del jefe del SENAIN, Rommy Vallejo, quien visitó a Julian para matizar cómo iba a salir de la embajada, dónde se iba a colocar el coche diplomático, si hacían un ensayo previo con algún diplomático… eran cuestiones de la operativa física de la salida, que iba a ser el 25 de diciembre», recuerda Martínez.
Bolivia, Venezuela, Grecia, Serbia, Bélgica o China se barajaron entre los posibles destinos de la estudiada escapada del Reino Unido del australiano.