Blinken dijo que EEUU todavía considera al consejo como un «organismo defectuoso» que necesita reformar su agenda, membresía y enfoque, «incluido su enfoque desproporcionado en Israel».
Sin embargo, argumentó que la retirada de Washington de la organización en 2018 no hizo nada para fomentar el cambio, sino que condujo a un vacío de liderazgo estadounidense.
«El Consejo puede ayudar a promover las libertades fundamentales en todo el mundo, incluidas la libertad de expresión, asociación y reunión, y de religión o creencias, así como los derechos fundamentales de las mujeres, las niñas, las personas LGBTQI+ y otras comunidades marginadas. Para abordar las deficiencias del Consejo y asegurarse de que esté a la altura de su mandato, EEUU debe estar en la mesa utilizando todo el peso de nuestro liderazgo diplomático», dijo el funcionario.
Blinken aseguró que en el plazo inmediato, Washington se involucrará con el consejo como observador, una posición que le permitiría participar en debates y asociarse con otras naciones para presentar resoluciones.
Desde que asumió el cargo en enero, Biden firmó una serie de órdenes ejecutivas para revertir las políticas de Trump, como regresar al Acuerdo de París sobre cambio climático y a la Organización Mundial de la Salud.
(Vía Sputnik)