A nivel local, diversos factores están influyendo en esta tendencia. El Banco Central ha estado recortando la tasa de política monetaria (TPM) desde julio, acumulando cuatro reducciones consecutivas, llevando la tasa de referencia de 9,25% a 8% anual. En el comunicado divulgado por el Comité de Política Monetaria (COPOM), tras el último recorte, se indicó que el escenario más probable es continuar ajustando a la baja la TPM desde los niveles actuales, aunque recientemente desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha realizado declaraciones de mantener la misma. Proyecciones sugieren que la TPM podría ubicarse en 7% para finales de 2026.
Este pronóstico de flexibilización adicional se fundamenta en que la inflación ha permanecido por debajo de la meta del 4,5% durante cuatro meses consecutivos y que la actividad económica ha mostrado un cierto enlentecimiento. De hecho, el dato de inflación de noviembre reveló una moderación, donde la inflación total disminuyó del 4,3% al 4,1%. Esta tendencia podría abrir el espacio para que el Banco Central considere un nuevo recorte de tasas, lo cual también podría influir en la cotización del dólar en los próximos meses.
Cabe señalar que el descenso del tipo de cambio ha jugado un rol crucial en la moderación adicional de la inflación desde el comienzo del año. Sin embargo, este control de la inflación ha tenido como costo potencial la competitividad del mercado uruguayo, planteando desafíos para el futuro. La evolución del tipo de cambio y las decisiones de política monetaria serán, sin duda, temas centrales en la agenda económica nacional en el corto y mediano plazo.