Pero el movimiento no es solamente dentro de la sede diplomática, donde un grupo de casi 30 personas entró en posesión desde el 19 de marzo de la sede diplomática junto con cinco funcionarios chavistas, sino afuera de la embajada, donde partidarios de Guaidó han establecido un violento cerco que ha agredido a varias personas que buscan hacerle llegar provisiones a quienes se alojan adentro.
La agresiones han ido subiendo de intensidad en la medida que los opositores al gobierno de Maduro se han dado cuenta que la policía norteamericana no actúa en la vía de impedir las agresiones contra los chavistas, sino que por el contrario las alientan.
Los manifestantes que se encuentran dentro de la embajada han manifestado en varias ocasiones que los venezolanos que los apoyan, lo han tenido que hacer de manera clandestina, pues temen por las represalias que pueda tomar el gobierno norteamericano contra ellos.
El conflicto sigue adelante y los ocupas afirman que no se van a ir hasta que Estados Unidos abandone su política intervencionista contra Venezuela, la que afirman que sin duda alguna, se debe a intereses económicos imperiales por el control de los hidrocarburos.