Indican que esta “metamorfosis había ocurrido en el verano y sin aviso, en el más absoluto silencio”.
No obstante “no era la primera vez que se registraban intentos similares”, recuerdan. En 2003, el proyecto PAOF, “destinado a la mera generación de mano de obra, determinó la pérdida de varios cursos; en 2015, el Proyecto Sarandí significó también el cierre de parte del programa y pretendió crear un centro de diseño industrial (con nombre y apellido); más tarde el plan “Rumbo integrado” en el 2016”.
“Todos estos proyectos apuntaban al edificio de la peatonal Sarandí y no disimulaban su concepción mercantilista y utilitaria”, subrayan. “Todos fueron resistidos por un colectivo conformado por docentes, funcionarios, estudiantes y egresados, que enarboló la defensa de un proyecto integrador de componentes técnicos con la especificidad de la enseñanza artístico-artesanal, apuntando más a la persona, que al mercado”, agregan.
Tras señalar que que en la escuela de Sarandí “se quedan las excelentes instalaciones del taller de Cerámica, el de Joyería”, señalan que están ante “el más duro de los golpes. Duro por la forma solapada de instrumentarse, por la increíble ignorancia de las autoridades de la Escuela, por la persistente mala gestión del centro, denunciada reiteradamente y que fuera utilizada como pretexto para esta acción”.
“Hoy se pretende consumar, al amparo de una decisión inconsulta y con visos de autoritarismo, el desmantelamiento de un proyecto educativo integral y Figariano,e n favor de políticas educativas (algún nombre hay que darle) dictadas por el mercado”, afirman.
Por esta razón convocan a “generar un ámbito de resonancia sobre la vigencia del pensamiento de Figari, sobre la actual situación de Escuela de Artes y Artesanías y sobre el enfoque hegemónico de la educación en general”.