Comer plástico no sirve para bajar de peso
Según Calderón, la sensación de saciedad depende de que los nutrientes lleguen al tracto digestivo, donde hormonas como la leptina, la grelina y el GLP-1 envían señales al cerebro. Masticar y escupir puede generar una sensación momentánea de llenura, pero el cuerpo no recibe la información metabólica necesaria, lo que limita cualquier efecto real sobre el hambre o el peso.
Riesgo para la salud y relación con trastornos de la alimentación
La especialista señaló que esta conducta se asemeja al “masticar y escupir”, observado en personas con anorexia o bulimia, y que normalizarla entre jóvenes puede reforzar una relación poco saludable con la comida y favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.
Además, el contacto con el plástico conlleva peligros físicos: puede causar asfixia, irritación digestiva o incluso bloqueo intestinal. La fragmentación del material aumenta la exposición a microplásticos, que se asocian a inflamación, alteraciones metabólicas y mayor riesgo cardiovascular.