Una región cerebral particularmente relevante es el estriado ventral. La investigación muestra que las personas con mayor actividad en esta área tienen niveles más altos de bienestar psicológico y menores niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Estrategias para aumentar la felicidad
El doctor Richard Davidson, un destacado neurólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, sostiene que la felicidad es una habilidad que se puede aprender y mejorar con la práctica. Estas son las tres claves generales que propone para incrementar la felicidad:
Sé agradecido: Practicar la gratitud regularmente, como apuntar cada noche algo por lo que estás agradecido, puede aumentar significativamente tu bienestar emocional.
Conecta socialmente: Pasar tiempo con seres queridos, sean amigos o familiares, y mantener interacciones sociales positivas es crucial para aumentar los niveles de felicidad.
Medita: La meditación regular puede cambiar la estructura y función del cerebro, aumentando la actividad en la corteza prefrontal, una región asociada con las emociones positivas.
Hormonas de la felicidad
Además de estos hábitos, los neurólogos sugieren formas de aumentar las hormonas de la felicidad, como la oxitocina, la dopamina y la serotonina:
Abraza: Los abrazos y el contacto físico, incluido el sexo, son eficaces para segregar oxitocina. Si no tienes a alguien para abrazar, acariciar a una mascota también puede ayudar.
Haz deporte: El ejercicio aeróbico y actividades como correr o jugar a un deporte liberan endorfinas, que son fuentes de placer. Reír a carcajadas y comer chocolate negro también provoca la liberación de estas hormonas.
Practica una afición: Actividades como leer, escuchar música o completar un rompecabezas disparan la dopamina, otra hormona que genera bienestar. Comer tu comida favorita también la produce, aunque de manera más efímera.
Disfruta de la naturaleza: Exponerse al sol o pasear por el campo puede aumentar la serotonina, otra fuente de bienestar.
La naturaleza transitoria de la felicidad
Es crucial entender que la felicidad es una emoción pasajera. La felicidad constante no es deseable, ya que perdería su significado. De hecho, para apreciar verdaderamente la felicidad, es necesario experimentarla de manera intermitente. Esto nos permite redescubrir y disfrutar esta emoción cada vez que la sentimos.