Quiero que sepan que tengo claro que voy a continuar luchando por la vida de los brasileños»
El exmandatario afirmó que «el amor va a vencer en este país y no el odio» y añadió que «las ideas no se matan, la idea no desaparece, yo quiero luchar para probar que si existe un bando de bandidos en este país, son ellos» en una referencia al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y el ministro de Justicia, Sérgio Moro.
«El pueblo está pasando más hambre, está desesperado y no tiene trabajo formal, están trabajando en Uber y llegan en bicicleta (a sus trabajos); ayer vi que no va a haber aumento de salario en los próximos dos años además que pueden tener un ministro de educación que es una grosería e intenta destruir nuestras universidades», denunció el líder del Partido de los Trabajadores.
Dignidad no se compra
Asimismo, recordó a sus enemigos políticos que «el carácter y la dignidad no es algo que se compra en los centros comerciales».
«Ustedes no saben el significado y la importancia que tienen en mi vida, no tienen noción de lo que han significado para mí, me fortalecí aún más y me dieron mayor valentía; salgo de aquí con el mayor sentimiento de agradecimiento que un ser humano puede tener con otro y es lo que yo siento por ustedes», dijo Lula quien invitó al estrado a su hija, su nieto y su novia, a quien besó antes de anunciar que contraerán matrimonio en los próximos meses.
Ustedes no saben el significado y la importancia que tienen en mi vida, no tienen noción de lo que han significado para mí, me fortalecí aún más y me dieron mayor valentía»
Finalmente, aclaró que no guarda rencores «contra los policías federales o las personas de la cárcel» y expresó que tiene «la voluntad de probar que este país puede ser mucho mejor cuando tenga un gobierno que no se dirija por Twitter».
Larga condena
El exmandatario izquierdista fue condenado en segunda instancia a ocho años y 10 meses de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero por el caso de un apartamento de lujo en Guarujá (São Paulo, sur).
El pasado 29 de septiembre Lula cumplió un sexto de la condena preso, lo que según la ley le permitía pasar al régimen semiabierto, que en la práctica equivale a la prisión domiciliar, algo que el exmandatario se negó a aceptar porque pretende que se anule todo el proceso en su contra.