La hipótesis del suicidio y el filicidio
La defensa no cuestiona que Clancy haya causado la muerte de sus hijos, pero sostiene que al momento de los hechos se encontraba gravemente afectada por su estado mental y estaba sobremedicada. Sus abogados pretenden obtener un veredicto de no culpabilidad por razones de demencia transitoria.
Un psicólogo forense, Kirk Heilbrun, evaluó a Clancy durante tres días en abril y realizó distintas pruebas psiquiátricas para determinar qué pudo haber motivado los asesinatos. Según su testimonio, la mujer tenía previsto suicidarse y habría decidido matar también a sus hijos porque no quería que quedaran solos ni sufrieran después de su muerte.
“Se trataba de un intento grave de suicidio y ella quería que los niños estuvieran con ella para no separarse de ellos y para que no tuvieran que sufrir tras su muerte”, explicó Heilbrun.
El especialista definió el caso como un “suicidio combinado con filicidio altruista”. También relató que Clancy habría dicho que, mientras estrangulaba a sus hijos, repetía: “Ve a Dios, bebé. Ve a Dios”.
Las dudas sobre la supuesta psicosis
El testimonio del psicólogo también puso en cuestión otra de las hipótesis vinculadas al estado mental de Clancy, que hubiera sufrido una psicosis aguda acompañada de alucinaciones imperativas. Según la descripción que dio la acusada, habría escuchado una voz que nunca había oído antes y experimentado una alucinación durante los aproximadamente 18 minutos que duró el ataque contra sus hijos.
Heilbrun consideró que ese relato presenta características poco habituales. Señaló que resulta inusual que un síntoma de ese tipo aparezca únicamente durante el período en que se comete un delito y desaparezca inmediatamente después.
“Llevo muchos, muchos años realizando este tipo de evaluaciones y siempre soy muy cauteloso cuando alguien me dice que experimenta un síntoma únicamente mientras comete un delito”, sostuvo el experto.
Después de matar a sus hijos, Clancy se arrojó desde una ventana del segundo piso de su vivienda y sobrevivió, aunque quedó paralizada de la cintura hacia abajo.
El caso también derivó en una disputa judicial contra los profesionales que atendían a la mujer. Tanto Clancy como su esposo demandaron a los médicos que la trataban, a quienes atribuyen presuntas fallas en el diagnóstico y tratamiento de su estado de salud mental.
El juicio deberá determinar si Clancy puede ser considerada penalmente responsable por los asesinatos o si, como sostiene su defensa, su estado mental al momento de los hechos impidió que comprendiera la naturaleza y consecuencias de sus actos.