El dato político más relevante, sin embargo, es que el propio canciller reconoce que esas garantías eran también las que reclamaba el Frente Amplio. “Lo que dijo el FA, lo que dijo el presidente del FA, lo que dijeron las fuerzas sociales, los institutos especializados, es exactamente la posición del gobierno”, sostuvo.
El problema, entonces, no habría estado tanto en el contenido como en la comunicación. Y allí aparece una de las principales autocríticas de Lubetkin: “Lección aprendida”. Según explicó, hubo algo que “no funcionó” en la relación entre la Cancillería, el gobierno y la fuerza política.
El Frente Amplio y el gobierno
La reacción del Frente Amplio ante el episodio estadounidense dejó en evidencia que la política exterior no es un territorio ajeno a la discusión interna de la coalición gobernante.
El presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, llegó a reunirse con el presidente Yamandú Orsi para transmitirle los límites que el FA entendía que el gobierno no debía cruzar. Ahora Lubetkin reivindica que esos intercambios se transformen en una práctica más sistemática.
El canciller anunció que concurrirá a la Mesa Política del Frente Amplio el 31 de agosto, invitado por Pereira, y que también comparecerá ante el Parlamento el 4 de setiembre. “Absolutamente sí”, respondió cuando se le preguntó si hacía falta más diálogo entre el gobierno y la fuerza política.
No se trata solamente de apagar incendios. La intención parece ser construir un mecanismo político que permita discutir antes de que los temas exploten públicamente.
Estados Unidos y una relación sin alineamientos
El episodio de las deportaciones se inscribe en una relación más amplia con Estados Unidos que el gobierno pretende manejar desde una lógica de soberanía e independencia.
Lubetkin aseguró que Washington expresó públicamente su malestar por la visita de Uruguay a China, pero que diplomáticamente no trasladó ese cuestionamiento al gobierno. La respuesta de la Cancillería es que Uruguay mantiene una política independiente con todos los actores.
Ese principio también aparece en asuntos más sensibles. Uruguay no adoptará el término “narcoterrorismo” como parte de su lenguaje oficial, aunque sí reconoce la necesidad de profundizar la lucha contra el crimen organizado mediante mecanismos regionales.
La postura busca marcar una diferencia: cooperación internacional sí; subordinación de la política exterior a agendas ajenas, no.
Gaza: otra grieta en la interna con el Frente Amplio
La discusión sobre Medio Oriente es otro de los puntos donde el gobierno enfrenta cuestionamientos dentro del Frente Amplio.
El documento del Plenario del FA para el Congreso habló de “legítimas valoraciones éticas negativas” sobre la posición del gobierno frente a Gaza y cuestionó la falta de precisión en su postura.
Lubetkin respondió reivindicando el voto de Uruguay en Naciones Unidas. Enumeró el respaldo a resoluciones vinculadas con la autodeterminación palestina, la solución de dos Estados, la situación de los territorios ocupados, los refugiados y los derechos humanos.
La diferencia aparece en otro punto: el gobierno no califica como genocidio las acciones de Israel en Gaza mientras no exista un pronunciamiento formal de Naciones Unidas en ese sentido. “Una vez que las Naciones Unidas defina que es genocidio, nosotros lo vamos a acompañar”, sostuvo.
La Cancillería intenta así defender una política basada en el derecho internacional y en los organismos multilaterales, mientras dentro del FA existen sectores que reclaman una posición política más contundente.
La defensa de la Corte Penal Internacional
Donde Lubetkin asegura que no existen dudas es en la permanencia de Uruguay dentro de la Corte Penal Internacional (CPI).
La preocupación del gobierno excede incluso el caso de Israel. El canciller advirtió sobre los intentos de debilitar o eliminar la CPI y consideró que eso supondría un golpe al sistema internacional de justicia. Para Uruguay, sostuvo, abandonar ese marco no está en discusión.
La posición tiene además una dimensión política interna: Lubetkin considera que este es uno de los temas que deberían ser conversados de otra manera con el Frente Amplio porque forma parte de una tradición compartida.