La sentencia se da después que la defensa de Chauvin reclamara un nuevo juicio, argumentando la imparcialidad del jurado por supuestas presiones de la opinión pública, petición que fue denegada por el magistrado.
Los hechos ahora juzgados se remontan al 25 de mayo de 2020, cuando la policía acudió al llamado de una tienda, donde se acusó a Floyd de pagar con un billete falso. Cuando los agentes intentaron arrestarlo, Floyd se resistió en un comienzo y fue inmovilizado en el suelo por Chauvin y otros dos policías.
El suceso más repudiado de esa triste jornada, fue el momento en que el acusado dejó de oponer resistencia, pese a lo cual los agentes no cesaron en la presión ejercida sobre él. La muerte del detenido se produjo como consecuencia de la presión ejercida por la rodilla de Chauvin durante nueve largos minutos. En una de las frases que se han convertido en insignia de las protestas, Floyd avisó a los policías que «no podía respirar», lo que no provocó que estos desistieran de su actitud.