El fallo
"El imputado Carlos Moisés Martínez Pereira sufrió durante su niñez y adolescencia maltratos físicos y psicológicos de su padre Carlos Martínez, así como también los sufrieron su madre y sus hermanas", recoge el fallo sobre hechos de violencia anteriores a 2010, cuando el padre de Moisés estuvo en prisión por abusos contra su hermana Sara. Luego de eso no hubo nuevas denuncias.
El dictamen relata que el 25 de mayo de 2025, Moisés concurrió a la casa de su padre e ingresó cuando este le abrió la puerta. Una vez adentro, le efectuó múltiples disparos con un arma de fuego. Las heridas le provocaron la muertes y no se comprobaron lesiones defensivas de parte de la víctima. En la escena, se encontraron diez vainas.
Tras la muerte, el joven salió por una ventana. Luego de matar a su padre, Moisés arrastró el cuerpo dentro de la vivienda y lo colocó en una especie de pozo, donde fue hallado más tarde. Dos días después, el 27 de mayo, la Policía llegó a la casa y encontró la puerta cerrada, por lo que debió forzar para ingresar. El joven se entregó a la Policía, salió por la ventana y dijo que hizo lo que tenía que hacer.
"El Tribunal se permite señalar que la víctima Carlos María Martínez, fue un torturador doméstico, un Haustyrann, que sometió a sus hijos e hijastra – por lo menos a Sara Noemí, Carlos Moisés Martínez y Ana Paula Pereira – y a su esposa Mercedes Pereira, a maltratos y abusos graves y sistemáticos, que los testigos no dudan en calificar de torturas; hechos que cesaron en el año 2010", afirma el fallo.
Y agrega que: "la violencia había sido crónica, había sido permanente y duradera, pero se había interrumpido mucho tiempo antes de la agresión del acusado, por lo que no podía razonablemente suponer que se reanudaría, y menos al grado tal que justificara un homicidio liberador".