La amenaza de El Niño es cada vez más intensa y la Intendencia de Montevideo, a través de su División de Desarrollo Rural, impulsa un conjunto de medidas orientadas al aprovechamiento del agua, la protección de los cultivos y la recuperación de tierras.
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Reservas de agua
Según publicó el Semanario Montevideo al Día de la IM, el eje central de las acciones es la construcción de reservas de agua. Con apoyo de la Unidad de Infraestructura, y tras evaluar las necesidades productivas y las condiciones de cada predio, se ejecutan tanques excavados y tajamares. La solución depende del tipo de establecimiento.
Los tanques excavados están pensados sobre todo para la producción hortofrutícola. Los tajamares, en cambio, se adaptan mejor a ciertas explotaciones de producción animal, ya que su diseño incluye pendientes que facilitan el acceso de los animales al agua.
La idea de fondo es que cada establecimiento pueda recoger el agua de lluvia, almacenarla y usarla según sus necesidades. “La construcción de las reservas de agua es una necesidad”, afirmó eldirector de Montevideo Rural, Liber López, y explicó que estas obras mejoran la planificación de los predios y permiten afrontar distintas condiciones climáticas.
El director subrayó el cambio de enfoque que se busca: “Vamos a generar reservas de agua, o sea, cosecharla para que deje de ser un problema y se convierta en una oportunidad”. La afirmación cobra sentido frente a episodios de precipitaciones excesivas, que dañan los cultivos y complican las tareas productivas. Poder almacenar agua da a los productores una herramienta para planificar y manejar mejor sus recursos.
Según López, varios de los tanques ya construidos comenzaron a recibir las primeras lluvias, y algunos beneficiarios compartieron videos y comentarios favorables sobre las obras.
Tierras que vuelven a producir en Montevideo Rural
La segunda línea de apoyo consiste en la limpieza de campos y el acondicionamiento de terrenos mediante horas de maquinaria. Está dirigida, entre otros casos, a productores ubicados junto a cañadas o en zonas con vegetación muy tupida que dificulta la circulación del agua.
Estas tareas mejoran las condiciones del terreno, favorecen el drenaje y permiten recuperar superficies que hoy no se aprovechan para producir. Para López, el alcance va más allá de la intervención puntual: una tierra recuperada puede ser el punto de partida para que productores y productoras retomen la actividad y se sumen a los planes productivos de la Intendencia, tanto agrícolas como de producción animal. “Una vez que se genera todo el armado de una tierra habilitada para producir, se sigue trabajando con los productores”, explicó.
De este modo, el manejo del agua, el acondicionamiento de suelos y la recuperación de terrenos funcionan como etapas de un mismo proceso, que facilita la continuidad o la reactivación de emprendimientos rurales.
Cómo acceder al apoyo de la intendencia
Las líneas de asistencia siguen abiertas. Los productores interesados pueden presentar su solicitud ante la División de Desarrollo Rural, que incorpora los pedidos a una planilla de seguimiento para identificar qué establecimientos necesitan obras y qué respuestas son posibles.
En el caso de las reservas de agua hay un requisito indispensable: las obras deben registrarse ante la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), un trámite que se realiza con la participación de un profesional de ingeniería.
Con estas medidas, la Intendencia busca acompañar a quienes producen en el departamento con soluciones concretas de infraestructura, con el objetivo de sostener la producción de alimentos y devolver al trabajo productivo espacios rurales que hoy están subutilizados.