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Agresión al exdiputado J.J. Domínguez: odio y sicariato en el litoral uruguayo

El viernes 31 de julio, el ex diputado del MPP Juan José Domínguez y su esposa, fueron objeto de una agresión incomprensible en la puerta de su domicilio en la ciudad de Paysandú. El objetivo no era robar, sino golpear. Al mismo tiempo se atentaba contra un local del FA sanducero.

Ayer, un grupo de militantes de la lista 738 de Salto fueron provocados y uno de ellos apuñalado, estando ahora en el CTI del hospital capitalino. El testimonio de Domínguez en carta dirigida al diario El Telégrafo, advierte sobre esta sucesión de hechos que nos hace temer por una campaña de odio y sicariato más extendida.

Sr. Director de Diario El Telégrafo
Alberto Baccaro
Presente.
Me dirijo a usted procurando dar a conocer hechos ocurridos días atrás y que en nada contribuyen al clima de tolerancia y seguridad que debe imperar en el transcurso de una campaña electoral.
Es por todo conocido que quien suscribe culmina por estos días, una larga trayectoria de responsabilidad en diversos ámbitos institucionales: electo diputado por dos períodos, llegando a presidir el Parlamento del Mercosur; ocho años como vicepresidente de la Administración Nacional de Puertos, entre otras.
El pasado viernes 31, alrededor de las 20 hs., cuando llegaba a mi casa en compañía de mi esposa me sorprende un joven de aproximadamente 20 años que me pide “algo”. Al responder que en ese momento no disponía de dinero, recibo el primero de una lluvia de golpes, puñetazos y patadas por parte de una segunda persona que no alcancé a ver, cayendo a la cuneta (allí no hay cordón cuneta) siempre bajo los golpes de ambos agresores. Si bien el objetivo de la golpiza era yo, cuando mi esposa se acerca para hablarles intentando frenar la agresión, también es agredida cayendo en la cuneta y golpeándose fuertemente la espalda. La intervención salvadora de los vecinos que se percataron de lo que ocurría, logra frenar la agresión y la huida de los agresores. En ningún momento, desde el comienzo de la agresión, hubo intención de robar algo, ni el bolso de mi esposa, ni el vehículo que estaba
abierto, ni nada de supuesto valor que estaba a mano. Claramente, el objetivo era la golpiza y la hicieron con saña.
Alertado el 911, llegaron dos motos de la policía, nos toman los datos y se van. A partir de allí nunca más vimos a ninguna autoridad policial. Es más, hasta la fecha no tenemos ninguna respuesta por parte del Ministerio del Interior y tampoco por parte de la Justicia.
A esta altura lo único que podemos plantearnos son hipótesis, conjeturas. Nos preguntamos si estamos frente a una nueva figura delictiva, el sicariato, porque queda claro que el único objetivo fue la agresión.
Nos enterábamos también que en esas mismas horas se perpetraba un ataque a un local del Frente Amplio. ¿Que está pasando? ¿Amedrentamiento, persecución lisa y llana? Recordemos que de este modo el pachequismo dio comienzo a una de las épocas más oscuras de nuestro país. Esperemos que no lo sea, la historia no se repite igual, pero tiene mucho de parecido.

Juan José Dominguez

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