Ante la eventualidad de un corte en el suministro de gas desde Rusia, Stefan Kooths, vicepresidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel (IfW), expresó que “si se detiene (..), la economía alemana está amenazada de una fuerte recesión”.
“En términos de política económica, entonces sería importante apoyar las estructuras productivas con posibilidades de mercado sin detener por ello el cambio estructural (energético)”, recomendó el especialista.
La posible suspensión en el suministro del combustible más usado en Alemania, podría traer aparejado importantes impactos negativos en la inflación y el empleo del país germano.
Los institutos de economía prevén una inflación récord para 2022, en torno al 6,1%, la cual podría elevarse al 7,3% si efectivamente se suspenden las entregas de gas ruso. Esta última cifra supondría el valor más alto alcanzado desde la reunificación de Alemania.
En cuanto al desempleo, las estimaciones rondan el 5% para 2022 y 2023. Asimismo, la cifra porcentual podría alzarse hasta el 5,2 o 6% si se llegara a concretar el cese de entregas de gas.
Alemania, la mayor economía de Europa, es el país que más consume gas natural en esa región y más del 50% del gas utilizado proviene de Rusia. De este combustible no solo depende gran parte de la calefacción de los hogares germanos, sino que también es vital para la producción industrial de dicho país.
No es por casualidad que en marzo el canciller alemán Olaf Scholz dejó clara su postura contraria a la prohibición de importar gas natural ruso.
En un comunicado emitido en dicha oportunidad, Scholz afirmó que Europa eximió “deliberadamente de las sanciones a los suministros energéticos procedentes de Rusia”.
“En este momento, el suministro de energía de Europa para la generación de calor, movilidad y electricidad, no puede asegurarse de ninguna otra manera”, agregó.