Las declaraciones de Salle se produjeron luego de que decenas de delegados de Naciones Unidas abandonaran la sala antes de que Netanyahu comenzara su intervención. El primer ministro israelí respondió calificando de “cobardes morales” a quienes se retiraron y sostuvo que quienes compartieran su posición también deberían abandonar el recinto.
La delegación israelí permaneció en la sala y recibió a Netanyahu con muestras de apoyo durante su intervención.
El discurso se produjo en un contexto de fuertes cuestionamientos internacionales a las acciones de Israel en Gaza y Líbano. Una comisión de investigación de Naciones Unidas acusó a Israel de cometer genocidio contra la población palestina en Gaza, una acusación que el gobierno israelí rechaza categóricamente.
El primer ministro israelí minimizó la violencia de los colonos armados en Cisjordania y dijo que se trata de “un puñado de jóvenes” que de vez en cuando “se enfurecen” y “prenden fuego”. Su presencia en la ciudad donde tiene su sede la Asamblea General fue cuestionada por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, porque sobre el primer ministro pesa una orden de captura de la Corte Penal Internacional de La Haya. El alcalde pidió al gobierno de Donald Trump que ejecutara esa orden, ya que la ciudad no tiene potestades para hacerlo, pero el presidente ha descalificado varias veces al tribunal internacional.