De momento, los fugados de más renombre son Arturo Murillo y Luis Fernando López, quienes fungieron como ministros de Gobierno y de Defensa, respectivamente, durante el régimen de facto, y se los acusa de haber comprado agentes químicos para las fuerzas policiales con un sobreprecio de 2 millones de dólares.
Otro de los exfuncionarios bajo investigación es Marcel Rivas, quien era director de Migración, acusado de haber facilitado la huida de Murillo y López, así como de haber emitido de manera ilegal 495 alertas migratorias contra políticos, periodistas, empresarios y otras personas consideradas opositoras al régimen de Áñez.
Por su parte, el exviceministro de Gobierno Javier Issa también se encontraría en Estados Unidos, según la Policía Nacional y está acusado de haber participado del robo y quema de la libreta de servicio militar del expresidente Evo Morales; en un caso en el cual también está detenido el exdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) Iván Rojas, quien además tiene una causa junto a su esposa por legitimación de ganancias ilícitas.