El número de muertos de este martes, superior a los 1.188 registrados el 21 de mayo, que constituía hasta ahora el día más fatal, confirma a Brasil como el cuarto país en número de víctimas en el mundo y lo incluye entre los que ya tienen más de 30.000 junto a Estados Unidos, Reino Unido e Italia.
De acuerdo con el boletín del Ministerio, en las últimas 24 horas se registraron 28.936 nuevos casos, con lo que el número de contagiados subió a 555.383, que confirman a Brasil como el segundo país con más casos en el mundo después de Estados Unidos y el epicentro de la pandemia en América Latina.
Las elevadas cifras de casos y muertos se producen en momentos en que varios gobiernos regionales y municipales de Brasil comienzan a poner en marcha procesos graduales de desescalada de las medidas de paralización económica y a flexibilizar las orientaciones de distanciamiento social.
Igualmente se producen cuando Brasil completa 18 días sin ministro titular de Salud ya que los dos anteriores salieron por sus discrepancias con Bolsonaro sobre la estrategia ante la pandemia.
El líder, que es uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia, llegó a calificar la Covid-19 como una “gripecita” y desde el comienzo de la crisis defiende el fin de las medidas de distanciamiento impuestas por los Gobiernos regionales y la normalización de todas las actividades.
Para el jefe de Estado, más de la mitad de la población brasileña contraerá la enfermedad independiente de las medidas de aislamiento que se adopten por lo que su prioridad es evitar la ya prevista recesión histórica que, en su opinión, generará hambre y pobreza y podrá provocar un número superior de muertes.
El 20 de abril, al ser consultado igualmente sobre el creciente número de muertes en Brasil por Covid-19 en momentos en que las víctimas llegaban a 2.500, Bolsonaro dijo que no se desempeñaba como sepulturero para que le preguntaran por los fallecidos.
Una semana después y al ser interrogado sobre el mismo asunto, el presidente dijo que no podía hacer nada. “Lamento, pero ¿qué quieren que haga?”, afirmó.