Déjà Vu: Brasil y Estados Unidos firman acuerdo militar
El pasado sábado el presidente brasileño Jair Bolsonaro, fue recibido con los máximos honores en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos.
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El pasado sábado el presidente brasileño Jair Bolsonaro, fue recibido con los máximos honores en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos.
No se trató de una simple visita de cortesía, el motivo fundamental de la misma fue la firma de un Acuerdo Militar entre ambos gobiernos; una noticia que por su relevancia ha sido reportada por varios medios de prensa latinoamericanos.
El Comando Sur no es una institución menor, ha sido y sigue siendo en la actualidad, el centro que concibe y dirige las operaciones militares de Estados Unidos en esta zona del hemisferio.
Su relación histórica con gobiernos dictatoriales en la región latinoamericana ha sido documentada en diversas oportunidades.
Al señalar la relevancia de la visita de Bolsonaro, el vocero del SouthCom en redes sociales, expresó:“El Comando Sur tuvo el honor de recibir (…) al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Se reunió con el almirante Craig Feller y líderes del Departamento de Defensa para discutir la creciente alianza de Defensa entre Brasil y EEUU”.
No se trata del primer acercamiento entre ambos gobiernos, tampoco es la primera vez en la historia que el Comando Sur establece acuerdos con países de la Región. El Acuerdo en cuestión no hace más que reafirmar el rol que le viene adjudicando, en la geopolítica latinoamericana, el gobierno de Estados Unidos al de Jair Bolsonaro.
No es un rol que no tenga una historia anterior al actual gobierno brasileño.
Alcanza con recordar la denominada «Operación 30 horas», una operación diseñada y dirigida desde los Estados Unidos en 1971 durante el gobierno de Nixon y que apuntaba directamente a la situación política interna de Uruguay.
El pasado año Brasil que no es miembro del bloque de la OTAN, fue designado por el gobierno de Trump como un “aliado preferencial extra-OTAN”.
Hace casi un año, se había producido la firma de un acuerdo «de salvaguardias tecnológicas» que permitía el uso de la base de Alcántara (en el norte de Brasil) para el lanzamiento de cohetes estadounidenses.
El sábado pasado, Trump reiteró el apoyo de EE.UU. para propiciar la entrada de Brasil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y viene bregando para que otros países miembros trabajen con vistas a concretar este objetivo.
A la luz de estos datos, no caben dudas de la «relación de máxima cercanía» entre ambos mandatarios. Una relación que, por ejemplo, los actuales gobernantes del Uruguay de acuerdo a sus conceptualizaciones políticas no dudarían (¿ o sí?) de tildar de «ideológicas».
El Acuerdo firmado permite “reducir los procesos burocráticos en el comercio de productos” militares entre ambos países, al tiempo que asegura la apertura del mercado de Estados Unidos, propiciando además, la entrada de los productos brasileños en los restantes países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), acción que en última instancia, coloca al gigante latinoamericano a un paso de integrar esta alianza multilateral de defensa.
Según ha sido informado por el portavoz de Defensa brasileño, el Acuerdo de Proyectos de Investigación, Pruebas y Evaluación abre el camino para que Estados Unidos y Brasil “desarrollen proyectos futuros conjuntos, alineados con el mutuo interés de las partes, incluyendo la posibilidad de mejorar o suministrar nuevas capacidades militares”.
Enmarcado en la visita a los Estados Unidos realizada por Jair Bolsonaro y en continuidad con el encuentro realizado entre ambos mandatarios, el Acuerdo firmado y las valoraciones políticas que del rol de Brasil en Latinoamerica ha venido realizando el presidente norteamericano, no debe ser pensado políticamente -a riesgo de una singular ingenuidad política- como intrascendente o de carácter meramente comercial en beneficio de Brasil.
Este Acuerdo constituye una fuerte evidencia del rearmado de una concepción geopolítica regional por parte de los Estados Unidos, concepción geopolítica que una vez más, adjudica a Brasil un rol particularmente preponderante en la conducción de los planes norteamericanos en la Región.
Habrá que estar atentos a los movimientos de los representantes políticos del Uruguay, sobre todo porque ya hemos ido observando los primeros movimientos de acercamiento entre nuestros representantes y los del gobierno norteamericano.
Sea como fuere lo que se configure a partir de acá, estamos casi al borde de un Déjà Vu.