Estos valores fueron medidos en hombres que se presentaron voluntariamente a Fertilab “para participar en los programas de donación de esperma”, lo que implica que se trató de personas menores de 36 años. Considerando que entre los aspirantes a donar esperma se excluye a “portadores de patologías que puedan comprometer su fertilidad”, como “diabetes, obesidad extrema, cáncer o presión arterial alta)”, puede considerarse entonces que los datos analizados provienen “de un grupo de jóvenes sanos”.
En total en el trabajo se analizaron “317 historias clínicas de candidatos a donantes de semen supuestamente sanos, con edades comprendidas entre los 18 y los 36 años, que solicitaron voluntariamente ser considerados donantes de semen entre 1988 y 2019”. Las muestras se obtuvieron, como siempre en estos estudios, mediante automasturbación de los candidatos a donante tras un período de abstinencia sexual de entre tres y cinco días.
Cuestión de calidad
Al analizar las cualidades del semen de estos donantes a lo largo de tres décadas, las investigadoras y sus colegas encontraron “disminución estadísticamente significativa en la concentración de espermatozoides y la morfología espermática normal durante el período estudiado”.
En lo que respecta a la concentración de espermatozoides, las investigadoras y sus colegas encontraron que disminuyó, en promedio en las tres décadas analizadas, a razón de 0,9 millones de espermatozoides por mililitro por año. ¡Casi un millón menos por año!
Al estudiar la morfología espermática vieron también una caída, pero en este caso más acelerada. Debido a cambios en la forma de medir esta variable en estas tres décadas, los datos se agruparon en dos períodos distintos. En ambos casos, en el artículo afirman que “el análisis de correlación demostró una disminución en el porcentaje de espermatozoides con morfología normal a lo largo del tiempo”.
La buena noticia es que “no hubo disminución de la vitalidad, el volumen seminal y la motilidad progresiva total”. También afirman que si bien “estos datos deben ser una advertencia sobre un posible descenso de la fertilidad masculina”, hay que tener en cuenta “que el valor medio reportado al final del estudio está por encima de los valores considerados normales por la Organización Mundial de la Salud”. “El trabajo es una advertencia. En los otros lugares han dado resultados similares, en el sentido de que nunca han dado valores anormales dentro de los estándares de los estudios de espermeogramas”.
“Poder generar la preocupación en el hombre de que su reproducción también es importante es un concepto que hay que empezar a incluir como una forma más de paridad de género”.
“Por lo general se asume que la infertilidad es cosa de las mujeres” y sin embargo entre 30% y 40% de los casos de infertilidad en el mundo tienen al hombre como causa.