Caravilla explicó que para el 2020 «la mitad de los medidores van a ser inteligentes», y están en el proceso de instalación rumbo a ese camino.
«El futuro va a tener que ver con una gestión entregando energía por usos. Vamos a poder gestionar mucho mejores usos para calefacción, usos para cocción o para conservación de alimentos», comentó.
Además. hizo referencia a la importancia de detectar cuando puede ocurrir una situación de fraude. Cuando alguien toca el medidor ya nos llega una alarma, eso nos va a permitir actuar de forma mucho más dinámica desde el punto de vista de la persecución del fraude», explicó Casaravilla.