Un día dijo: “Me di cuenta de que para ser un médico revolucionario o ser revolucionario, lo primero que debes tener es la revolución”.
“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Esa es la cualidad más linda de un revolucionario”, le escribió el Che Guevara a sus hijos, en su carta de despedida. Su nieta Celia, hoy doctora en un hospital de La Habana, asumió ese legado como propio y lo pone en práctica cada día desde su profesión.
Celia se pone en contacto con su madre, Aleida, desde el hospital. Foto: Wafy Ibrahim/ Facebook.
Le pone el cuerpo a una de las pandemias más graves de nuestra historia moderna, demostrando que el apellido no es solamente una responsabilidad o un desafío, sino una huella que Celia elige honrar con su trabajo cotidiano.