A su entender, la propuesta de ingreso básico universal está orientada hacía la “construcción de un futuro civilizatorio”, pero para ello “hay que cambiar el esquema de la fiscalidad del Estado, dirigiendo los recursos públicos a apuntalar los ingresos”.
Para Bárcena la actual pandemia covid-19 “nos ofrece una encrucijada civilizatoria: o regresamos a la globalización concentradora, o construimos un futuro diferente».
También opinó que en el contexto actual es prioritario «proteger la salud y a sus trabajadores”, en especial de las mujeres, que representan 71% de quienes trabajan en el sector.
Por otro lado, hizo referencia al escenario al cual nos enfrentaremos luego de la pandemia. De acuerdo a sus declaraciones, será necesario “una reformulación radical de las relaciones Norte-Sur y transitar a un nuevo multilateralismo, más democrático, que realmente responda a esta crisis y al escenario post pandemia de la covid-19”.
“La multilateralidad existente es insuficiente porque plantea las soluciones de siempre, ofrece respuestas bilaterales y no una solución verdaderamente colectiva. Nuestro llamado es a que haya una paralización de la deuda para todos los países, especialmente los de renta media, porque la mayoría no tiene las espaldas para hacerle frente”.
En tal sentido, habló de la integración regional como “la gran opción” para enfrentar la crisis «a través de la creación de redes de producción y la diversificación de los países y empresas que son proveedores, privilegiando las ubicaciones más cercanas a los mercados de consumo”.
Bárcena pronosticó que luego de la actual crisis habrá una economía mundial regionalizada con tres polos: América del Norte, Europa y Asia, y “América Latina y el Caribe no puede seguir dependiendo de Estados Unidos en un momento en que ese país no está en modo cooperación”.