ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}
Columna destacada | teoría

"La teoría maradoniana" de Oddone

La "teoría maradoniana de la tasa de interés" es un concepto económico desarrollado por Mervyn King, quien fue presidente del Banco de Inglaterra entre 2003 y 2013.

Pelota contra el piso. Todos saben que él sabe. Los oponentes preparan sus tapones para bajarlo en el primer dribling. Genera expectativas en unos y otros y ese prestigio genera confianza. Para la pelota, hace un amague por allá; sus compañeros lo dejan hacer. Los contrarios no saben qué hacer. Y el tipo, a pura expectativa, va camino al gol.

La "teoría maradoniana de la tasa de interés" es un concepto económico desarrollado por Mervyn King, quien fue presidente del Banco de Inglaterra entre 2003 y 2013. Esta teoría utiliza como metáfora los famosos goles de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 1986 para explicar cómo los bancos centrales pueden influir en la economía manejando las expectativas del mercado, en lugar de realizar grandes ajustes en las tasas de interés o en otras herramientas monetarias.

Mervyn King se inspiró en dos goles específicos de Maradona. En el primer gol (la "mano de Dios"), King lo comparó con el enfoque tradicional o clásico de los bancos centrales, caracterizado por acciones inesperadas, inconsistentes y a veces incluso contrarias a las reglas. Este método puede funcionar ocasionalmente, pero depende mucho de la suerte y no es sostenible a largo plazo.

El asunto es el segundo gol (el "gol del siglo"). Este es el núcleo de la teoría maradoniana. Maradona recorrió 55 metros en línea recta, superando a cinco jugadores ingleses y al arquero, sin hacer movimientos laterales. Los defensores ingleses, esperando que Maradona amagara o cambiara de dirección (como era común en el fútbol), se movieron hacia los lados, lo que le permitió avanzar directamente hacia el gol. King usó esto para ilustrar cómo los bancos centrales pueden influir en los mercados financieros manipulando las expectativas, en lugar de hacer grandes cambios en las tasas de interés.

Según King, los mercados financieros reaccionan, no solo a lo que el banco central hace, sino a lo que el mercado espera que haga. Entonces, ahí aparece la confianza. Y no hay nada mejor para una economía que no haya sobresaltos, que haya certezas. Y más para Uruguay, un barco minúsculo rodeado de incertidumbres que es la nueva certidumbre de esta época. ¿Cómo hacer que el Uruguay crezca y reparta? Astori dijo una vez: “No conozco país alguno que haya crecido sin tener equilibrios macroeconómicos”. Y Oddone, que sabe de fútbol, economía e historia, sabe dónde está el arco o, mejor dicho, los dos arcos. La confianza resulta central. Oddone enfiló hacia el arco oponente. Maneja las dos piernas; hace pocos amagues. En la tribuna los fervorosos hinchas están expectantes. Oddone sigue. Es la segunda época del “astorismo” y ésta, vaya cosa, no tiene al MPP alentando otros caminos. El MPP se “astorizó”.

LA PELOTA DE ODDONE

En setiembre de 2024, cuando el economista Gabriel Oddone se había despegado de la influyente consultora de negocios CPA, el experto lanzó al ruedo su libro “El despegue”. Se trata de un voluminoso trabajo realizado con el periodista Nicolás Batalla. En el libro Oddone no se centra en lo económico como descolgado de todos los avatares sociales, sino que alienta una hoja de ruta que, en los hechos, se transforma en un “programa de gobierno”. Antes de ese setiembre, Oddone ya se había transformado en un hombre de particular confianza de Yamandú Orsi, que, al mes siguiente, en octubre, conquistó la primera vuelta y luego la segunda, siendo electo presidente. Oddone sería su ministro de Economía. Pero no sería sólo eso. Oddone eligió varios nombres en diversas áreas del Estado, más allá del MEF, gente que sintonizaba con su mirada del Uruguay: crecimiento, mejorar el modelo de convivencia y “reducir la desigualdad y la pobreza sin que eso suponga afectar el crecimiento”, como se señala en la contratapa del citado libro.

El establishment lo conoce. Las élites económicas fueron sus clientes en la época de CPA. Las élites de izquierda —el hemisferio sindical, por ejemplo— hablan elípticamente de Oddone y dicen que pertenece a la escuela “neoclásica”, como queriéndolo vincular al mundo mileista de ultraderecha. Marcelo Abdala (del PIT-CNT, autor de la caracterización de que Oddone es “neoclásico”) no quiso explicar el alcance de lo que estaba diciendo.

Lo interesante es que Oddone se encuentra en el medio de la consolidación de un giro de la izquierda institucional (Frente Amplio) en donde EEUU y el mundo occidental es el lugar más cómodo para Uruguay y, por ello, anda con pies de lana cuando se habla de relacionamiento con los BRICS, China, Rusia y otros. ¿Y el antimperialismo? Eso se verá. Oddone dijo en setiembre pasado: “Uruguay pertenece al área de influencia estratégica de Estados Unidos y está ligado geográfica, política y culturalmente a Occidente". El ministro —y todo el Gobierno, porque el canciller está operativamente del lado de Oddone— se estaba vinculando a un hecho inequívoco protagonizado por Tabaré Vazquez cuando pidió ayuda a Estados Unidos (George Bush) en el momento más ríspido de las relaciones entre Uruguay y Argentina por la planta de Botnia. También esa línea fue seguida por José Mujica cuando su pragmatismo lo llevó a tener fuertes vínculos con Julissa Reynoso, embajadora de EEUU en Uruguay, al tiempo que mantenía fluidas conversaciones con Venezuela, China y otros países del BRICS.

Oddone escribió, en el libro citado: “Reconcebir nuestra inserción externa en un escenario de mucha incertidumbre y tensión geopolítica es un desafío del que deberemos ocuparnos en los próximos años. El próximo gobierno deberá priorizar y construir una verdadera política de Estado en torno a este tema. Nos jugamos mucho en eso”. Y lo escribió en setiembre de 2024. Y se está “reconcibiendo” la inserción externa.

CONCLUSIÓN

La teoría maradoniana calza perfecto en Oddone. El ministro posee prestigio entre las élites económicas y empresariales —los que ponen la “tarasca” para generar crecimiento y empleo—, va en línea recta hacia el objetivo y hace amagues sin perder la línea. Los amagues —ademanes tácticos en el recorrido— parecen seducir a parte de las audiencias. Pero la línea recta se mantiene. Está bancado por el prestigio y las políticas inalterables (equilibrios macro, baja inflación, cuidado con endeudamiento, expectativas reguladas y administradas dentro de un marco de estabilidad y confianza). Al igual que Maradona cuando engañó a los defensores ingleses con sus movimientos (o falta de ellos), Oddone parece "gambetear" en un mundo turbulento. A diferencia de Astori —referente de Oddone—, al actual ministro le gusta armar asados para cimentar el espíritu de equipo. Tiene un grupo de whatsapp con algunos ministros. Y ahí teje, pelota contra el piso. En alguna tribuna, la barra brava pide tirar centros bolivarianos, apretar los dientes, no entregarse al capital transnacional, trancar con la cabeza si es necesario. Pero ese método —más cercano al de Julio Ribas— no es el del Gobierno, Oddone y el FA.

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo