El general iraní Qassem Soleimani falleció durante un ataque de misiles que tuvo lugar en la capital de Irak. Otra víctima del ataque fue el jefe de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y comandante de la milicia Kataib Hezbolá (KH), Abu Mahdi al Muhandis.
El Pentágono afirmó que «el ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes», y acusó a Soleimani de «desarrollar activamente planes para atacar a los diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en toda la región».
Qassem Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en la región. Estaba al frente de los servicios de inteligencia iraníes y, gracias a sus numerosos méritos, gozaba de una gran popularidad entre los iraníes.