Por eso, en el caso de la comuna capitalina, Fernández consideró que «va en la misma línea». De igual forma, reparó que quedaron de mantener un encuentro luego de Semana de Turismo. «Esperamos que se sumen otros departamentos del interior», agregó.
Uno de los beneficios de esta medida, según el dirigente gremial, es que el precio baja sustancialmente y permite abaratar el costo de vida de las familias que perciben menos ingresos. La idea es que la ayuda llegue a través de los «comercio de cercanía», es decir, almacenes de barrios y pequeñas superficies.
Otra de las salvedades que hizo Fernández fue que en caso de fraccionar los insumos, se debe hacer en presencia del público y no antes. Con respecto al tipo de alimentos que no se pueden vender bajo esta modalidad, detalló que son todos los perecederos. «Se basa en la canasta básica. En 14 o 15 artículos», agregó.
Este tipo de medida surge tras la carga inflacionaria que presenta el rubro de alimentos y bebidas durante el mes de marzo. En ese período, la inflación volvió a subir y en el acumulado de los últimos meses cerró en 9,38%.
El incremento se explica por la incidencia que tuvieron alimentos y bebidas, que se encarecieron 2,43%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). También se destacan los incrementos en pan flauta (2,77%), pan porteño (3,03%), galletas de campaña (1,92%), bizcochos (1,26%), galletas saladas (1,62%) y galletitas dulces (3,12%).